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Opinión / Columna
Me late que la mejor pelea de mañana en Arlington, Texas, será la de Humberto "Zorrita" Soto contra David Díaz y de la cual el sinaloense "es un cincho" para conquistar el vacante cinturón verde y oro de peso ligero, por renuncia del venezolano Edwin Valero. Es una lástima que Valero haya emigrado a superligero, porque un combate suyo contra el "Zorrita" hubiese resultado "de alarido", con el pronóstico seguro de terminar por la ruta violenta. Díaz, no obstante la paliza que recibió a manos del filipino Manny Pacquiao, es un guerrero probado, y los alcances del "Zorrita" ya los conocemos bastante bien. Se vislumbra que Pacquiao contra Joshua Clottey será "todo un show", con el filipino nuevamente convertido en devorador de todo contrincante que se le ponga enfrente, mientras da continuación a una trayectoria en la que mete más millones de dólares a sus bolsillos y hace crecer las arcas del promotor Bob Arum, con todo y que parece que todavía Golden Boy Promotions se lleva "algo" de las ganancias generadas por el asiático. Si estuviéramos en la época de fulgor de Mike Tyson, no dudo de que ya se hablaría de un futuro combate entre el "Pacman" e "Iron Mike", por el campeonato universal de todos los pesos. Es posible que en muchos años más, cuando el boxeo de mujeres reciba el crédito que merece, surja una "superboxeadora" que, al estilo de Pacquiao, noquee a sus enemigas sin importar la división. De regreso con Edwin Valero, si usted tiene oportunidad, observe en youtube.com su contienda contra Antonio Pitalúa. Se dará cuenta de que no es el "tirapiedras" que mucha gente piensa. Desde su guardia zurda, el hombre sabe "explorar" con su jab el cuerpo y la cara de su oponente y para qué les decimos de su pegada devastadora, lo que le ha llevado a forjar un imponente palmarés de 27-0, puros nocauts. Y todo indica que además posee una mandíbula resistente. No cualquiera puede hacer desistir de continuar en la brega a un hombre tozudo y de probada dureza como el mochiteco Antonio de Marco, y este último se retiró de la pelea después de nueve asaltos en los que comprendió que estaba ante un enemigo superior a cualquier cálculo emitido hasta entonces. ¿Pacquiao contra Edwin Valero? No señores, este negocio es para hacer dinero, y Valero no es un enemigo que convenga para ello. pepecamarillo@hotmail.com |