Espectáculos
"Tanto más para la justicia". Foto: Agencia
9 de febrero de 2010
Concluye Festival de Cine Húngaro
Realizadores veteranos roban el show
Alexis Grivas

ENVIADO ESPECIAL OEM

Budapest, Hungría.- Ayer concluyó aquí, en la capital húngara, el 41º. Festival Cinematográfico de Budapest, mismo que, aparte de presentar al público húngaro la producción del año en estreno mundial, sirve para que especialistas extranjeros invitados por Magyar Film Unio se enteraran de la producción del año.

Como resultado, muchas de estas películas encuentran posteriormente su camino tanto en los festivales extranjeros como en las salas de otros países, ya que entre los invitados se encuentran tanto críticos como directores de festivales, compradores y exhibidores procedentes de varios países.

Es algo igual con lo que le sucede al cine nacional durante el festival de Guadalajara, que justamente en su edición de 2011 podría tener a Hungría como país invitado presentando una gran retrospectiva del cine de este país.

Es para esto, además, que el director del certamen tapatío, Jorge Sánchez, se encontrara dentro del inminente festival de Berlín, con Eva Vezer, para dar curso al proyecto.

El número de películas presentadas aquí en competición fue más o menos igual que el año anterior -16 filmes de ficción comparados con 18 en 2009-, otras tantas fuera de competencia, además de 10 telefilmes y 100 más entre cortometrajes, documentales y filmes experimentales.

En la mayoría de los casos estas producciones contaron con el apoyo de fondos estatales en combinación con el aporte de productores y cadenas de televisión privados, además de algunos casos de coproducción con países extranjeros como Rumania y Austria.

De los 16 filmes en competición unos seis fueron primeras o segundas obras, un porcentaje ligeramente en retroceso respecto del año anterior.

Vale señalar que este retroceso no es solamente cuantitativo. Me temo que va acompañado además de un deterioro cualitativo.

Resulta indicativo que lo más interesante visto aquí fue por parte de dos veteranos realizadores cuyas películas fueron presentadas fuera de competencia, y por tanto no se incluyen entre los filmes premiados.

Se trata nada menos que de Martha Meszaros y Miklos Jancso, ambos máximas figuras del cine húngaro desde hace varios decenios gozando de mucho prestigio fuera de la fronteras de su propio país.

Maszaros, a quien debemos películas tan emblemáticas como "Nueve meses" (1976), "Diario para mis hijos" (1982) y "Diario para mis padres" (1990), reaparece después de dos filmes que, realizados en 2000 y 2004, habían dejado mucho qué desear.

Su filme, "El ultimo reporte sobre Ana", tiene una temática que aparece con frecuencia a lo largo de su obra: la vida bajo el régimen comunista, la represión y las consecuencias del levantamiento de 1956.

La película, realizada con economía de medios y a pesar de un estilo bastante tradicional, logra conformar de manera muy convincente el retrato de una intelectual exiliada en Austria después de la revolución de 1956, a la que un joven pariente suyo, informador del Estado, trata de convencer durante los años 70 para que regrese a Hungría.

Resulta evidente para quien está algo al tanto de la situación en el país que el filme, aparte de su contexto político, el de la época anterior a la disolución del régimen comunista en 1989, alude de manera muy clara aunque indirecta al escándalo que sacudió a Hungría hace unos pocos años cuando se reveló que varios distinguidos representantes de la élite intelectual, artística y cinematográfica del país -entre ellos se mencionó al célebre realizador Istvan Szabo, ganador del Oscar por "Mefisto"- habían sido informadores ocasionales de los servicios secretos del régimen comunista en el poder.

También el eterno joven Miklos Jancso -"Los rojos y los blancos" (1967), "Salmo rojo" (1971)- en su película "Tanto más para la justicia", trata una parábola sobre la lucha por el poder, misma que se antoja muy actual a pesar de desarrollarse en los siglos XVII y XVIII, época en que a las luchas feudales entre los reyes del imperio húngaro se añadían las invasiones de los ejércitos del imperio otomano que trataba de conquistar Europa central.

Filmado con un estilo muy poco tradicional, en el que los diálogos y las acciones parecen no seguir una clásica lógica dramatúrgica, al igual con lo que sucede en los otros tres filmes que Jancso ha rodado desde inicios de los años 2000, el realizador confirma en esta su última película ser a sus 90 años tan iconoclasta y joven como aquel otro gran cineasta europeo, el ya centenario portugués Manoel de Oliveira.

Bien, pues frente a estos veteranos la cosecha de este año por parte de sus colegas más jóvenes no parece convincente. Esto se refleja también en las películas que ganaron los premios principales, entre las cuales una está seleccionada para la sección Forum del festival de Berlín que se iniciará dentro de dos días en la capital alemana.

Se trata de "Biblioteca Pascal", de Szabolc Hajdu, quien había realizado en 2006 el muy interesante filme "Manos blancas". Me temo que no se puede decir lo mismo aquí, a pesar de que aparte de ser seleccionado para Berlín, el filme se llevó el Rollo de Oro, premio principal del certamen de Budapest. Se trata del poco convincente retrato de la odisea de una mujer que trata de recuperar a su pequeña hija al regresar de una larga estancia en el extranjero, donde se encontró enredada en la prostitución.

Tema seguramente de mucho potencial que resulta malgastado por una realización y un guión poco convincentes y consecuentes.

Resulta característico que la misma película se llevó el prestigioso premio Gene Moscowitz, atribuido por los críticos internacionales presentes en el festival.

El premio se otorga a la memoria del crítico estadounidense de origen húngaro, Gene Moscowicz, quien hizo mucho para la promoción del cine de su país natal por el mundo.

La razón del premio Moscowitz a "Biblioteca Pascal" se puede atribuir a que el resto de las películas eran aún menos logradas que la de Hajdu.

Considero que en todas les falló aquella mezcla adecuada y muy particular que caracteriza el estilo narrativo cinematográfico húngaro, en el que en sus mejores casos el realismo se asocia a lo fantástico y lo onírico, produciendo un lenguaje a la vez potente y eficaz que hace despegar el relato cinematográfico.

Este no fue el caso en la cosecha de este año, así que yo me atrevería calificar la atribución del premio Moscowitz como un mal necesario, ya que tenía que ser otorgado siguiendo una larga tradición del certamen. Me parecería, pues, que el caso de "Biblioteca Pascal" se asemeja al conocido cuento del tuerto que resulta ser el rey de los invidentes...

En lo que me corresponde, yo destacaría más los logros, parciales, cierto, pero relativamente significativos, de dos otros filmes en competición que justamente merecieron el premio a la mejor dirección.

Se trata de "Cuestión de detalles" y "El asesino con la camera".

En el primero, su realizador Zsombor Dyga dirige con eficacia a sus tres actores en un drama que se desarrolla en un cuarto y que parece pertenecer más al género de un telefilme o de una obra teatral que a una obra cinematográfica.

En cuanto a Robert Pejo, él se muestra capaz de llevar a cabo con eficacia la trama propia de un drama de relaciones personales que se desarrolla dentro del contexto de un thriller, aquel justamente del "Asesino con la camera".

A pesar de estas objeciones críticas, respecto al nivel global de las películas en competición, inferior a las de ediciones anteriores, valdría apuntar cuáles filmes presentados en el festival cubren un panorama variado. Hubo de todo: desde películas de corte comercial, poco exportables, pero que tradicionalmente gozan de los favores del público húngaro y del éxito en pantalla ("Poligamia", de Denes Orosz; "El Czukor Show", de Tamar Domotor; "Csiribiri" de Janos Rozsa; "Ki/Be Tabaret", de Gyorgy Molnar), hasta películas personales, de autor, como "Kolorado Kid", de Andras Vagvolgyi (premio a mejor película de genero); "Haciendo equipo", de Reka Almasi (premio de ópera prima); "Lull", de Tamas Sas; "Los días de deseo", de Joszef Pacskovsky, las que viajan "más fácilmente al extranjero a través de festivales internacionales donde el cine húngaro acumula regularmente un impresionante número de premios.

Esto corresponde justamente al trabajo de promoción mencionado ya por parte de Magyar Film Unio, mientras que por otro lado, dentro de la industria existen otras iniciativas como lo son los importantes incentivos financieros ofrecidos a producciones extranjeras rodadas en el país, la creciente participación de capitales privados en la producción de películas, la operación de estudios y foros de rodaje (Korda y Stern) y el apoyo institucional a la industria cinematográfica centralizada a través de la Fundación del Cine Húngaro (MMK) a pesar de que estos apoyos se han visto seriamente afectados -al igual que la operación del festival mismo- por la severa crisis financiera que afecta los países europeos, entre ellos de la Unión Europea, a donde pertenece el país anfitrión.

Concluiremos este encuentro mencionando el emotivo homenaje póstumo ofrecido durante la ceremonia de premiación al crítico americano radicado en Berlín, Ron Holloway, quien hacía regularmente acto de presencia en el festival apoyando a su manera y hasta su reciente desaparición la promoción del cine húngaro en los foros internacionales.