Futbol Americano
Una última práctica "nomás pa' festejar" de Nueva Orleáns. Foto: AP
9 de febrero de 2010
Brees creía que era un sueño
Devolvieron la fe a la gente de Nueva Orleáns
AP

Fort Lauderdale, Florida, EE.UU..- A la mañana siguiente del Super Bowl y al levantarse de la cama, Drew Brees aún no podía darle crédito a la victoria de sus Saints de Nueva Orleáns. Volteándose hacia su esposa le preguntó: "¿Es cierto que ganamos o estoy soñando?".

Los Saints y sus fanáticos despertaron el lunes con un sueño hecho realidad. El equipo perdedor que se hacía querer finalmente se había consagrado como campeón del Super Bowl por primera vez en sus 42 años de historia tras ganarle el domingo 31-17 a los Colts de Indianápolis.

"Creo que aún no lo he podido asimilar", dijo Brees el lunes. "Va de a poquito".

"Nuestra victoria fue la culminación de cuatro años de duro trabajo, por encima de muchas adversidades, altibajos y sobre todo representando a una ciudad que ha tenido que pasar por tantas cosas", resaltó Brees.

"Durante todo este tiempo, siempre me preguntaban si cargábamos una responsabilidad o si teníamos una presión adicional. Si uno sentía que se cargaba el peso de la ciudad en tus hombros. Yo siempre contestaba que 'para nada'. Nuestra ciudad, nuestra gente, nos dieron la fuerza y eso se lo debemos. Eso marcó la diferencia. No hay mejor afición que la de la ciudad de Nueva Orleáns . Esto es un honor", añadió.

Mientras Brees hablaba, el entrenador Sean Payton observaba sentado desde un costado, con los codos sobre sus rodillas y tapándose el rostro con sus manos.

Cuando llegó su turno para hablar, Payton se inclinó sobre el podio y tomó el trofeo Vince Lombardi con su mano derecha. Emocionado, contó que Joe Lombardi, el nieto de Lombardi que es uno de sus asistentes, se había sacado fotos con el trofeo plateado que se entrega al ganador del partido.

"Joe Lombardi, su padre, Vince hijo, y sus dos hermanos posaron con este trofeo, los cuatro. Fue cuando me dije: 'No puede ser"', contó Payton. "Si tú crees que hay un cielo y que Vince Lombardi está mirando de arriba a su nieto, pues no hay nada que supere este momento. Este es alguien que entrena a nuestros quarterbacks, entrena a Drew Brees y el trofeo lleva el nombre de su abuelo".

KANSAS CITY: UNA FIESTA, UNA ILUSIÓN

NUEVA ORLEANS, (Reuters). - Para muchos residentes de Nueva Orleans, la ciudad asolada por el huracán Katrina, los Santos llevaron más que un trofeo el lunes cuando llegaron a casa con el primer título del Super Bowl de la franquicia en sus 42 años de historia.

"Nuestro espíritu está renovado", dijo Peggy Fuselier, una de las miles de personas que se agolparon en el bulevar de los Veteranos, en las afueras del aeropuerto internacional, para vitorear a los campeones. "Esto es lo mejor que le podría haber pasado a esta ciudad", agregó.

Para muchos, los Santos consiguieron algo de redención y liberación del horror de Katrina, que dejó bajo el agua al 80 por ciento de Nueva Orleáns y a unas 1.500 personas muertas hace cuatro años y medio.

"Cuando uno ve gente sentada llorando porque un equipo de futbol ganó, eso lo dice todo", dijo Charlie Martinez, encargado del Bourbon Vieux, un restaurante de Bourbon Street.