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Opinión / Columna
Antonio de Marco, el zurdo de Los Mochis, subirá como rey interino de peso ligero del CMB a su cita de hoy en Monterrey con el venezolano Edwin Valero, quien al estilo de otro terrible golpeador como fue el tlatelolca Alfonso Zamora, llegó a ser monarca universal al ganar cada una de sus peleas por la vía corta. La riña De Marco (24 años) vs. Valero (28) será entre hombres de "guardia equivocada" y a menos que el sinaloense radicado en Tijuana saliera con la quijada fría, las condiciones parecen dadas para que el fan del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sufra su peor pesadilla ante el alumno del maestro Rómulo Quirarte. Don Rómulo ha formado campeones del mundo desde el arranque de sus carreras -parte de lo que JC Chávez aprendió se lo debe a él-. De Marco ha absorbido sus conocimientos desde los 14 años de edad, hasta combinar un boxeo sereno, capaz de contragolpear y armar una súbita ofensiva, o hacer una pelea inteligente para desgastar al adversario. Esto se lo hizo a Kid Diamond, al que golpeó y frustró hasta hacerle abandonar tras nueve rounds, el 7 de febrero de 2009, con el autor de estos párrafos como testigo. De Marco (23-1-1, 17 KOs) cree que sus contiendas más recientes, contra Almazbek "Kid Diamond" Raiymkulov y Anges Adjaho, le dieron la madurez necesaria. El norteño también mostró una paciencia que no se le había visto. "Es la experiencia y seguridad que vas agarrando y que Kid Diamond y Adjaho me dieron", explicó Antonio. Esos éxitos llevaron al mochiteco a enfrentarse al nicaragüense José "Quiebra Jícara" Alfaro por el título interino del CMB, que obtuvo con un KOT en el décimo capítulo. "Mi sueño de toda la vida era ser campeón del CMB. Sólo el día en que nació mi hija me ha hecho más feliz", reveló De Marco. Bobby Quirarte, su coentrenador, me dijo: "Aún no han visto la real pegada de De Marco. Él puede golpear más duro aún". De Marco, tendrá chance de corroborarlo al retar al campeón ligero absoluto del CMB, Valero (26-0, puros nocauts), quien despachó a sus primeros 18 oponentes en el primer round. "Me motivan mis padres, mi familia en general -señala el mexicano-, hay muchas razones. Tíos que fueron boxeadores, mi abuelo. Hay mucha gente que me ha ayudado en Tijuana, que me dio dónde dormir, que me dio un plato de comida.? Estoy súper agradecido con toda esa gente, con Dios, que me la puso en mi camino. Todos esos son motores. Esa gente se merece más que yo que vaya este 6 de febrero y gane el título del mundo". jlcamarillo@esto.com.mx |
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