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Opinión / Columna
Antes de dar conclusión al tema del largometraje "Los últimos héroes de la península", deseo señalar que El Cinturón de Oro es ejemplo de que lo Hecho en México está bien hecho cuando se pone corazón y empeño... y además no se escatima en gastos. El CMB lo propuso para celebrarse en sus 162 países afiliados, como una forma de encontrar a potenciales figuras para sustituir a los héroes que se retiran. Ayer el productor y organizador Luis Fernando Ramírez hizo un llamado a los managers "para que usen" dicho certamen para dar proyección a sus novatos y para que al continuar con la etapa de seis episodios puedan adquirir mayor experiencia. Lo anterior me hizo recordar cuando el ídolo Raúl "Ratón" Macías decía a un servidor que él completó el ciclo olímpico antes de ser profesional. Se refería a que luego de ganar sus selectivos del Distrito Federal y de convertirse en seleccionado nacional, compitió en Juegos Centroamericanos, Panamericanos y Olímpicos. Es por eso que apenas en su quinta contienda de paga pudo vencer nada menos que al peligroso cubano Manuel Armenteros y desde entonces se tuvo la certeza de que tenía un campeonato del mundo en su camino. De regreso con el filme producido por la UNAM y que aborda la vida arriba y abajo del ring de Miguel Canto, Guty Espadas, Freddie "Chato" Castillo, Juan Herrera y Lupe Madera, la escritora Cinthya García destaca: "Todos de cuna humilde, salieron del barrio para encumbrarse, hicieron ver indefensos a los más grandes y se llenaron de gloria. Inmensos dentro de los encordados, al cabo del tiempo fue la vida la que los noqueó. Briagos de triunfo y alcohol derrocharon parte de sus ganancias, del resto los despojaron promotores, amigos y desconocidos; se divorciaron, dos de ellos fueron a dar a la cárcel por no cumplir con la pensión alimenticia y otro, Lupe Madera, murió en el 2005 al caerse de la escalera de su casa horas después de haber festejado el Día del Boxeador". Y agrega: "Al fin seres terrenales, pagaron su ingenuidad y el despilfarro. Luchadores hasta el final de sus días, cayeron y se levantaron para seguir combatiendo. Ya no lucen cuerpos esculpidos a fuerza de ejercicio ni aspiran a ser los reyes de una división, para ellos la felicidad es su corona más brillante y el amor de sus familias su aliento". Lo anterior es un pretexto perfecto para ir al cine. jlcamarillo@esto.com.mx |
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