Futbol mexicano
Conmovedora escena entre padre e hija, quienes lloraron y recordaron a su esposa y madre que en paz descanse. Foto: Jesús Téllez/ESTO
14 de diciembre de 2009
Víctor y Diana Vucetich: con dedicatoria al cielo
Édgar Luna

Víctor Vucetich atendía a los medios de comunicación en la cancha del estadio Azul.

Todo iba bien.

Pero le faltaba algo.

Su hija Diana se abrió paso entre el mar de reporteros y lo abrazó.

Ambos comenzaron a llorar.

Y es que ellos dos, sólo ellos dos, sabían lo que sentían en esos momentos.

La esposa de Vucetich, la madre de Diana, murió hace más de un año.

Se fundieron en un abrazo y nadie los podía soltar.

Vucetich lo dijo: "Este título es para mi esposa".

Diana lo sabía.

Y aún no termina el abrazo.

GANAR, GANAR...

Los gritos de alegría de los Rayados enmudecieron al Azul.

Humberto Suazo estaba cerca de la banca, no se alejaba de ella y cuando se marcó el final, el chileno se abrazó con todos sus compañeros y hasta con Vucetich.

Aldo de Nigris se quitó la playera y descubrió la imagen de Antonio.

El "Tano" también fue campeón, cómo no.

"Chupete" va hasta la tribuna y busca a su hijo, a quien lo bajan para que el delantero le diera un beso.

Todo el equipo rayado baja a la cancha.

La directiva, los aguadores, los jugadores que se quedaron en la tribuna también.

Llegó el momento y Luis Pérez, ese chaparrito que corría por los campos de Cuautitlán levantó el trofeo en todo lo alto.

Monterrey era el mejor.

El campeón.