Opinión / Columna
Mi Perspectiva 
José Luis Camarillo 
25 de noviembre de 2009

  El video de la pelea entre Édgar Sosa y Roder Mayol exhibe infinidad de detalles y pone en evidencia al réferi y al médico de ring, y "exhibe" al ex "tercer hombre" Octavio Meyrán, quien tuvo una reaparición desafortunada, como comentarista de TV.

Cuando Mayol lesiona seriamente a Sosa con el topetazo, Lalo Camarena opina que le pareció un "cabezazo premeditado", y en seguida Meyrán señala que para él "no fue intencional". Después Camarena observa que Mayol "embiste como si fuera un toro de lidia" y Meyrán, con tono de sabiduría al ver que se le descuenta sólo un punto al filipino, insiste "no fue intencional".

Cuando Sosa se retuerce del dolor, es conminado a levantarse y al quedar él doblado, con el tórax hacia delante y afuera de las cuerdas, el árbitro lo toma por la cintura para obligarlo a ponerse vertical y ser revisado por el médico.

Me comentan mis amigos médicos que cuando ocurre una fractura, se inflama (edematiza) el tejido en la piel de la parte afectada en forma inmediata y debió detectarse que, mínimo, Édgar tenía una fisura y suspenderse el pleito; sin embargo, se ordenó la continuación.

Si el segundo cabezazo que le dio Mayol al proseguir las acciones, hubiera dado de nuevo contra el fracturado hueso donde descansa el ojo, pudo haber producido una astilla fatal.

Luego de descontar un punto al retador, el réferi se acerca a Sosa, pide a su esquina el protector bucal y él mismo se lo coloca, sin percatarse de la sangre que brota de su nariz. Sosa, conmocionado cerebralmente, sufrió un abundante sangrado de nariz sin mediar golpe al reanudarse la acción y entonces apeló a su extraordinaria resistencia y habilidad, y todavía se mantuvo un minuto completo en la pelea, con un boxeo a distancia. En ese lapso, Mayol le mete un candado y apoya su cuerpo contra su nuca, lo que le valió ser amonestado y más tarde vuelve a chocar su cabeza con la de Sosa.

Finalmente, Sosa cayó con un oper zurdo y el réferi no se dio cuenta que trastabilló al levantarse y le aplicó la cuenta para enviarlo a continuar la masacre. Mayol se tiró con todo y aún aplicó castigo innecesario porque el árbitro se tardó en intervenir.

Estimado lector, saque usted sus conclusiones.

Lo más increíble es que Mayol haya cometido sus tropelías en la propia casa del campeón mundial mexicano.

jlcamarillo@esto.com.mx