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Opinión / Columna
-¿Lagartera? Te habla el güero. -¿El de los tacos? ¿No te pagó La Volpe? Él fue el que invitó. -Ves que ya lo desemplearon, chamana. -¡Ya me dejó embarcada otra vez! -Chamana, yo soy el de las Chivas gloriosas. -¿El de la barbacoa? Oye, iba "cruda", pero sí me acuerdo de que te pagué. -¡No, no! ¡El ungido por Lebrija y Vergara! -Entonces al que van a hacer barbacoa es a ti, mi estimado güerejo. -¡Murmuren, víboras, ya se les acabará el veneno! -¿Qué pasó? Si estamos chupando tranquilos. -También para que me echas la bendición gitana. -¡Ay, güero. Sientes el temblor y no te hincas! -¿Tú crees que no la haga? -No es eso, güero, es que en ese equipo hay demasiadas vísceras y muy poca cordura. -¿Me estás insinuando que es un rastro, chamana? -Para los entrenadores sí, Joselo. -Pues Rafita me bajó las estrellas y me prometió las perlas de la Virgen y mi ración diaria de Chiva-cola. -Lo mismo le dijeron a Galindo, a Chepo, a Arias... ¿Quieres que le siga? -¿No me puedes dar algo para protegerme chamana? -Sólo un consejo, güero. -Yo lo sigo, chamana, aunque sea contra los árbitros. -Compra maletas rojas para evitar el mal de ojo. -Sí, ¿verdad? Hacen juego con los colores del equipo. -Y tenlas listas, güero. No es por echarte la sal, pero tenlas listas, por si las moscas. |
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