Charrería
Al igual que las Amazonas de Yaotlalli, el resto de las escaramuzas salieron satisfechas del lienzo de Naucalpan. Foto: Óscar López/Corresponsal
19 de noviembre de 2009
Torneos extraoficiales pusieron el ejemplo
Inauguraron autoridades gubernamentales
Javier Aparicio

Después de culminados los torneos V.I.P., en el Estado de México y Capacha en Colima, la satisfacción, tanto de los competidores, como del público son positivos, ya que el cobro de los boletos en taquilla fue mesurado y los organizadores se preocuparon en cuidar que cada detalle beneficiara a los visitantes y a participantes, empezando por dar la justa importancia a cada una de estas celebraciones.

En lo que se refiere al V.I.P., el anfitrión Alejandro García contó con la presencia de la presidenta municipal de Naucalpan, doña Azucena Olivares, quien inauguró oficialmente el gran evento, mientras que el torneo Capacha culminado este domingo fue clausurado por la máxima autoridad del estado, el gobernador don Mario Anguiano, autoridades que evidentemente dieron la relevancia a cada torneo. Lo asombroso es que estos eventos extraoficiales, sin necesidad de recibir apoyos del órgano rector de la charrería, conquistaron el total éxito, cubriendo sobradamente las expectativas de todo mundo, sin embargo a lo que se llama la máxima fiesta de los charros, en la que cada año compiten las más de 100 mejores asociaciones varoniles y las más destacadas escaramuzas no asistió ni el gobernador de Jalisco y mucho menos el presidente de la República, lo que ratificó la capacidad y poder de convocatoria de las autoridades federativas.

LA SEDE CUMPLIÓ SU COMPROMISO

Lo que hay que puntualizar, fue la audacia de los organizadores del máximo evento, quienes acertaron en encargarse de todo lo concerniente a taquilla, ganado vacuno y caballar, instalaciones y organización de locales comerciales, así como de la logística, lo cual no tuvo inconvenientes de importancia, gracias a que no permitieron que nadie, menos aún autoridades, metieran manos en esos asuntos. Por su parte la tarea de Federación sólo consistió en proporcionar a jueces de su elección, lo que resultó una catástrofe en todos aspectos, empezando por la venia que un juez dio a la Biznaga para utilizar un arreador de otra asociación, lo cual contravino las disposiciones estatutarias, por lo que un día después tuvieron que sancionar a este equipo, pese al permiso que le habían dado.

Además de esto, hubo quejas por infinidad de anomalías diferentes, de las que mejor suponer se trató de garrafales errores provocados por la ignorancia del jurado y no por simples triquiñuelas o corrupciones, pero de una u otra manera, más de 10 competidores quedaron no sólo insatisfechos, sino severamente molestos y decepcionados del deporte nacional, a tal grado que ya se han despedido de la charrería, deporte al que con cariño habían dedicado gran parte o toda su vida.

Ojalá que todo esto sea motivo de reflexión, para charros y autoridades, quienes antes de los siguientes campeonatos Estatales y Regionales deberán dimensionar las consecuencias que dejan todos estos errores y complacencias, pues es cierto que querer llenar sus bolsillos a costillas de los demás y además dar línea a los encargados de calificar para beneficiar a unos y perjudicar a otros, siempre serán pillerías que les dejarán mala imagen e infinidad de consecuencias imborrables.