Espectáculos
Pedro Armendáriz y María Félix. Foto: Archivo ESTO
20 de noviembre de 2009
El cine de la Revolución Mexicana
María Félix y Pedro Armendáriz, entre lo real y lo ficticio
Óscar Díaz Rodríguez

La Revolución Mexicana ha sido un tema históricamente abordado tanto por el cine nacional como internacional, e inclusive como género, ya que gracias a la gente mexicana nació el de ficción, pues a los pocos meses de haberse dado a conocer para el mundo, los Hermanos Lumiére mandaron a cinefotógrafos a México para presentarlo al presidente Porfirio Díaz (6 de agosto de 1896), y desde entonces México vivió su propia historia cinematográfica.

Antes y durante la Revolución Mexicana se hicieron películas y documentales que retrataron el conflicto armado, al grado de decirse que Pancho Villa financió parcialmente sus fuerzas por medio de productores estadounidenses que grabaron sus batallas y que hasta le coreografiaron la de Celaya, especialmente para su filmación.

Cinefotógrafos como Salvador Toscano, dieron fe de lo real de la revuelta mexicana, así como los Hermanos Alva, quienes siguieron a Francisco I. Madero; o Jesús H. Abitia, quien acompañaba a la División del Norte y filmaba a Álvaro Obregón y Venustiano Carranza, este último y durante su gobierno, limitó los filmes de la revolución, comenzando así la ficción.

Durante la era posrevolucionaria no fue posible que la industria avanzara, pero a partir de la calma y la paz en México, en 1930 los directores comenzaron también la llamada época de oro del cine mexicano, donde se posesionaron dos géneros del estrellato: La comedia y el drama, muchos de ellos con reminiscencia revolucionaria.

Fernando de Fuentes, extraordinario realizador, cuenta con una trilogía después de "Allá en el Rancho Grande", donde toca la Revolución y la deja tan clara con "El prisionero 13" (1933), "El compadre Mendoza" (1933) y "Vámonos con Pancho Villa" (1935), esta última, censurada por el Cardenismo.

Julio Bracho, dos décadas después, dirigió "La sombra del caudillo", de Martín Luis Guzmán, que el presidente Adolfo López Mateos censuró y hasta 30 años después la dejaron exhibir; como también lo hicieron con "De todos modos Juan te llamas", de Marcela Durán y "La guerra Santa" o "A paso de cojo", de Luis Alcoriza, cintas que plantearon la rebelión Cristera y su contexto sociopolítico.

Retomando el cine de la Revolución Mexicana, a diferencia del cine rodado sobre la Independencia de México, el revolucionario no solamente recuerda a sus caudillos o batallas, sino que llega a atrapar el miedo y la confusión generadas por el conflicto armado, y los proyecta en la pantalla de una manera brutal y violenta.

Fernando de Fuentes trata la revolución sin exaltarla, incluso sin criticarla, desde la perspectiva íntima de los campesinos, soldados y mujeres que viven la Revolución Mexicana desde un drama personal; incluso las llamadas "soldaderas" iban a ser tratadas con importancia en "¡Que viva México!", de Sergei M. Einsenstein, pero este filme nunca se terminó.

Pero finalmente, quien les hizo justicia a estas mujeres fue María Félix con su caracterización de una soldadera, una mujer hombruna, capaz de dirigir un ejército con sólo arquear la ceja ("La cucaracha", 1958); mientras que Matilde Landeta, con poca fortuna, mostró una visión más compleja de estas mujeres revolucionarias con "La negra Angustias" (1949).

El cine de la Revolución Mexicana es también un álbum de múltiples estampas, basado en noticias (1910-1917), documental y de ficción, mismo que se produce hasta nuestros días, donde de manera ficticia un luchador es "La sombra del vengador", quien busca un supuesto tesoro enterrado por Pancho Villa, aunque hay que reconocer que la ficción revolucionaria acrecentó el nombre de estrellas como Pedro Armendáriz, Emilio "Indio" Fernández, Pedro Infante, María Félix, Dolores del Río o Silvia Pinal.

Con todo y que hay cintas de los protagonistas de la Revolución Mexicana, Pedro Armendáriz logró confundir su estampa con la de Pancho Villa, entre la realidad y la ficción, gracias a cintas de amor y heroísmo, una de las muchas lecturas que se le dieron al macho mexicano en la revolución, los que también acrecentaron nombres como Jorge Negrete, Antonio y Luis Aguilar, quienes se la pasaron entre balaceras y caballos.

Volviendo a los años 30 y la Revolución Mexicana, se realizaron películas como "La sombra de Pancho Villa" (1932, de Miguel Contreras); "Enemigos" (1933, de Chano Urueta); "El tesoro de Pancho Villa" (1935), "La Adelita" (1937), "La Valentina" (1938), "Los Dorados de Villa" (1939), donde apareció la verdadera Lucha Reyes; "Los de abajo" (1939, de Chano Urueta), y "La justicia de Pancho Villa" (1940).

Al término del Cardenismo perdió fuerza el enfoque revolucionario y comenzó el costumbrismo con sus tintes y dramas revolucionarios con cintas como "Flor Silvestre", "Enamorada", "Vino la Revolución y nos alevantó", esta última, de Juan Bustillo Oro.

Luego de "La negra Angustias" o "Pancho Villa vuelve", en la década de los 50 rechaza a héroes de historia, pero se hicieron "El secreto de Pancho Villa" y "El tesoro de Pancho Villa" (1954), "Así era Pancho Villa" (1957), "Pancho Villa y la Valentina" (1958), y "Cuando ¡viva Villa! es la muerte" (1958), aunque fue en esta década donde María Félix debutó como una heroína revolucionaria ("La Escondida", 1955, de Roberto Gavaldón).

De ahí en adelante, la Félix se convirtió en la más revolucionaria de las actrices de todas las épocas, con cintas como "La cucaracha" (1958), de Ismael Rodríguez; quien intentó realizar la gran obra de la Revolución Mexicana con un extraordinario elenco estelar, incluyendo a Dolores del Río, actriz ya famosa y una de las más importantes de la época silente y sonora del cine de Hollywood, quien se cimentó como la gran "Diva" del cine mexicano, amén de Emilio "Indio" Fernández, Pedro Armendáriz, Antonio Aguilar, Ignacio López Tarso, entre otras muchas figuras, y que continuaron en cintas como "Juana Gallo" (1960) y "La bandida" (1962), cortesana interpretada por María Félix, quien pone a dos generales de la Revolución en jaque; "La Valentina" (1966, Roberto Rodríguez) hasta "La Generala" (1971, Juan Ibáñez), eso sin contar "Enamorada" y "Flor Silvestre", entre otras.

"Jesusita" (María Elena Márquez), "Valentina" (Elsa Aguirre) y "Adelita" (Alma Rosa Aguirre), todas ellas, el prototipo de la mujer mexicana, que con rebozo y en burdeles, están dispuestas a luchar al tú por tú con el macho en turno. También hubo el melodrama ranchero y sus despliegues cancioneros como "Pueblo en armas" y "¡Viva la soldadera!" (Contreras Torres, 58), "Café Colón" (Alazraki, 58), "Dónde estás corazón" (A. González, 60), "El correo del norte" y "La máscara de la muerte" (Gómez Urquiza, 60), "El Centauro del Norte" (Pereda, 60) y hasta el propio Juan Orol sucumbió a la Revolución en "La tórtola del Ajusco" (1960).

Llega y cae el Echeverrismo y la Revolución Mexicana toma otros derroteros con "La soldadera", Silvia Pinal (1966), de José Bolaños; de crítica, "Red/México-Insurgente" (1970), de Paul Leduc; "Zapata" (1970), de Felipe Cazals; "El principio" (1972) y "Longitud de Guerra" (1976), de Gonzalo Martínez; "Las fuerzas vivas" (1975), punto de vista satírico, y "Cuartelazo", de Alberto Isaac; así como "Cananea", de Marcela Fernández Violante.

Como epílogo revolucionario, donde destacaron figuras como Pedro Armendáriz, María Félix y Dolores del Río, gracias a cintas realizadas por Emilio "Indio" Fernández o Ismael Rodríguez, Tony Aguilar protagonizó otro de los héroes revolucionarios, "Zapata" y fue uno de los actores y productores de la Revolución Mexicana, desde "Tierra de hombres" (1956) y sus bandidos y justicieros, así como estallidos revolucionarios ("Lauro Puñales" y "Lucio Vázquez"), y las épicas "La muerte de Pancho Villa" y "Zapata en Chichimeca".

"El corresponsal" (1997), de Iván Lipties, trata de un periodista inglés que entrevista a Pancho Villa (Alonso Echánove), y "Entre Pancho Villa y una mujer desnuda" (1994), de Sabina Berman, que habla del machismo y sus mitos, cinta que aportó ideas nuevas al tema que parece agotado en estos tiempos, donde "Zapata, el sueño del héroe" (2004), de Alfonso Arau, quien trastoca al Caudillo del Sur en chamán revolucionario.

Finalmente "Los muertos que nos dieron vida" (2004), de Guillermo Lagunas, es de lo más reciente, al igual que los documentales "Los rollos perdidos de Pancho Villa" (2003) y "Los últimos zapatistas" (2002), y lo que se acumule para este 2010, ya que se prepara la celebración del aniversario número 100 de la Revolución Mexicana, que nos ha dado la Patria que hoy tenemos, y nuestro actual cine que nos ha hecho soñar con sus héroes y batallas.

PROYECTO 2010

Internacionalmente se ha dado a conocer que Johnny Depp, bajo la dirección del director y guionista Emir Kusturica, rodará para el 2010 una historia sobre Pancho Villa y la Revolución Mexicana, donde también actuará Salma Hayek. La cinta tentativamente se ha titulado "Siete amigos de Pancho Villa y la mujer con seis dedos".

DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA

(Información de la Filmoteca de la UNAM)

Se consignan 619 títulos sobre la Revolución Mexicana desde el inicio del cine hasta nuestros días, de los cuales 134 son documentales nacionales y 186 extranjeros; así que 156 filmes son de ficción y 143 son extranjeros.