Opinión / Columna
En la cancha  
Fernando Schwartz 
17 de noviembre de 2009

  Se fue Jarque. Se fue Puerta. Se fue De Nigris. Se había ido De Foe en pleno juego. ¿Esto no es un claro indicativo de que el futbol está pisando terrenos peligrosos que incluso rayan en la muerte? Por supuesto que sí. El lucrativo negocio del futbol se ha olvidado de la integridad física de sus protagonistas, y los largos calendarios de juego, los viajes, las presiones de resultados y demás, sin las debidas vacaciones, han hecho que jóvenes corazones exploten y dejen a su familia al albedrío de la vida.

Usted me dirá, con justa razón, que cada vez que sucede una tragedia es cuando estos comentarios salen a la luz pública y tiene toda la razón, pero no soy yo quien debe cambiar la parábola que no tiene freno en el futbol, sino la FIFA y las confederaciones que le agrupan.

Ya en el pasado también murió en plena cancha un joven jugador húngaro. Tantas muertes de paro cardíaco en el futbol hablan de sobre entrenamiento, de sobre exposición por rendimiento, ya que en otros deportes el fenómeno no se ha presentado, y ahí esta el atletismo con su extenuante maratón; el futbol americano con sus intensos choques; la Fórmula Uno y la adrenalina al cien.

Algo indica que el futbol, a los altos niveles de comercialización y negocio, está dejando atrás a su materia prima y sólo se acuerdan de ella en trágicos momentos, como el que ahora vive la familia De Nigris.

Hoy le tocó a México; ayer a Camerún; anteayer a España. ¿Quién sigue en la lista?

DE NIGRIS, EMPRENDEDOR

Un pacto de caballeros le privó de volver al futbol mexicano, y con la valentía que siempre le acompañó, así lo externó en su momento. Jovial y luchón hasta morir, De Nigris nunca bajó los brazos para poder desarrollar su profesión.

¿Qué tanto estaba enterado de lo que los médicos turcos ahora advierten? Nadie lo sabrá. Pero conociendo a Antonio y el amor que le tenía a su pequeña Miranda, no creo que fuera un inconsciente en seguir jugando, si sabía que tenía riesgos.

Antonio fue a Grecia a buscar lo que perdió en Turquía. Finalmente, vivir fuera de su entorno, luchar por un lugar en ligas de futbol tan extrañas y recónditas, le han costado la vida a muy temprana edad.

SEMANAS ATRÁS

De Nigris platicaba emocionado en su blog de ESPN lo que eran sus nuevas vivencias y experiencias en Grecia.

Sobre todo se ilusionaba por levantar nivel y pedir un chance a Aguirre rumbo al Mundial. ¿Usted cree que un hombre que supiera que tenía problemas coronarios, pediría estar en la cita de máximo nivel? Evidentemente, para mí no, y exijo desde esta humilde columna, que la FIFA abra una extensa y exhaustiva investigación en los archivos médicos de Antonio de Nigris, en su paso por los últimos clubes donde jugó, y que cite a los turcos que aseguran advertirle el riesgo.

Si Larisa lo contrató sabiendo lo anterior, también merece ser juzgado porque no se vale que ahogado el niño se tape el pozo, y cuando va de por medio una valiosa vida, más allá del jugador profesional o un impetuoso trotamundos como lo fue De Nigris.

NOTICIAS QUE NO QUIERE UNO ESCUCHAR

Esto parece un sueño irreal. Parece una historia que no existe. La última vez que recuerdo regresaron restos mexicanos desde Grecia, fue en el avionazo donde murieron los familiares de Jorge Ortiz de Pinedo.

Otra vez desde la tierra del Sorba nos llegan malas noticias y es difícil de digerir y entender, por qué se van jugadores emprendedores y entregados por lo suyo, jugando bien o mal, anotando goles o no.

Ese fue el incansable Antonio de Nigris, que llegó hasta donde su corazón se lo permitió; ese corazón que lo llevó a luchar en la cancha hasta el último centímetro, y que con eso podía cubrir cualquier deficiencia técnica que llegara a tener.

Hasta pronto, Antonio... Lo mejor para Sonia y Miranda, en este nuevo futuro donde sólo les queda el cariño de tu corazón, que hoy explotó en tu cuerpo y en plena juventud.

PREGUNTA: ¿Hasta cuándo, FIFA?

HASTA EL PRÓXIMO SILBATAZO

Comentarios: fschwartz@oem.com.mx

PD: Trotamundos, tu siguiente parada está en el equipo de Dios... Una camiseta más, para tu largo peregrinar.
 
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