Opinión / Columna
Olimpiónicos 
Héctor Reyes 
14 de noviembre de 2009

  Ya hemos comentado que "la disciplina es la madre de todos los éxitos" o "la experiencia hace al monje", pero sin talento con dificultad se llegaría a los objetivos planteados o la trascendencia de los hombres que son parte de la historia universal como la leyenda viviente del atletismo, el jamaicano Usain Bolt.

Este día, el plusmarquista que entrena a ritmo de su compatriota Bob Marley, a quien se le recuerda dentro del movimiento del reggae con su canción "No Woman, No Cry",? ofrecerá una conferencia.

El atleta que batió todas las marcas de la velocidad, hablará de sus experiencias que lo han llevado a lo más alto del Olimpo y con la sensación que apenas es el principio de su grandeza, luego de encumbrarse en los Juegos Olímpicos de Beijing y en el pasado Campeonato del Mundo celebrado en Berlín, Alemania.

Hay que señalar que el atletismo de velocidad es el deporte por excelencia sobre el futbol o el cricket. El homenaje a sus velocistas en el Estadio Olímpico de Kingston, después de Beijing 2008, fue memorable, en un tributo de y para sus aficionados.

Los hombres crecen a partir de sus "obsesiones", de cierta manera así lo interpretó el escritor francés Marcel Brion sobre la vida de "Mozart" (editorial Vergara, 2002), en la parte final de su vida, luego de su éxito en Praga, el que el centro del imperio, Viena,?le diera la espalda y la muerte de su padre, le hizo reflexionar sobre la muerte, ese fantasma que le persiguió siempre.

Mozart le escribió a su padre: "La muerte, cuando la examinamos de cerca, nos parece ser el verdadero objetivo de la vida, y desde hace algunos años me he familiarizado con esta perfecta y fiel amiga, de tal manera que su imagen, lejos de aterrarme, me reconforta y me consuela". La muerte -señala Brion-,? es para él, en efecto, la "redentora" que aporta el hombre la única plenitud que puede recibir, la que lo salva de esa angustia del "vacío" que, como ya hemos visto, le atormentaba.

Por eso en "Don Juan" tenía que bajar al infierno aún siendo joven, reafirmación que tuvo en su música, luego de conocer al mítico Casanova, ya un anciano decrépito casi indigente refugiado en una biblioteca de un conde que le dio albergue.

El deporte es el "Casanova" del espíritu que plasmó Mozart en una de sus óperas más famosas y al hablar de Bolt dentro del deporte, podemos afirmar que es el artista de las pistas por excelencia.
 
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