Opinión / Columna
ESTO y algo más... 
Pedro Peñaloza 
13 de noviembre de 2009

  "El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones"

J. Boswell

¿GUERREROS? SÍ, PERO POR EL DINERO

EL ocurrente Javier Aguirre, junto con una de las firmas patrocinadoras de la Selección Nacional, "inventaron" que el sello de la Selección debería ser el de "guerreros". Se pusieron de acuerdo y lo plasmaron en la ropa del equipo azteca.

Claro, la peculiaridad de la palabra tiene que ver con el perfil del técnico nacional, que como se sabe, con frecuencia socializa su concepción de la cualidad principal de sus jugadores. Aguirre quiere "guerreros", no importa más que eso. Quizá por eso le rinde pleitesía a Cuauhtémoc Blanco. No importa que sea "pedote", según su dicho.

Ahora, después de la pesadilla que vivió la FMF, cuando la Selección estuvo a punto de no calificar, todo es fiesta y jolgorio. Justino, Decio y Néstor, se contonean como si realmente hubiesen sido sus aciertos, lo que favoreció el paso del equipo mexicano.

¡Que venga la fiesta! Los directivos, siempre tan pusilánimes, ventajosos y mediocres, ya tienen un nuevo motivo para frotarse las manos: la FIFA, la A. C. internacional que regentea al futbol profesional, dará ¡40 millones de dólares! a las federaciones para que indemnicen a los clubes que presten a sus jugadores para la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010.

Así, Lebrija y demás pedigüeños ya están tranquilos. Ahora lo que viene es la fuerte presión para que Aguirre y Carrillo incluyan al mayor número de jugadores de los diversos clubes. Será un espectáculo sensacional. Promotores, directivos, intermediarios y todo tipo de mercenarios, en la disputa por la dolariza. Qué maravilla, a eso se reduce el interés por el mundial, money, money, money.

UN JEFE DE ESTADO LLAMADO BLATTER

Y hablando de negocios redondos, recientemente vivimos un espectáculo que retrata en toda su dimensión a los barones del futbol profesional. El despliegue y el poder exhibido no tiene reemplazo.

Joseph Blatter, paseándose como una especie de Jefe de Estado o más; recibido con honores por Felipe Calderón -quien por cierto fue repudiado por el público asistente al nuevo estadio de Torreón-, fue apapachado por tirios y troyanos. Los Martínez, los Vergara, los Álvarez, los burócratas de todo pelaje, ahí, abyectos y sumisos con el "jefe de jefes".

En tanto, Blatter se quitó la máscara. Decir que no importa que alguien pueda poseer tres o más clubes -violando las normas de la FIFA-, ya que "no se ha recibido ninguna denuncia al respecto", grafica la cara dura de alguien que hace apología de la violación a la normatividad. Cínico. Ahora ya sabemos cuál es la referencia ética de los directivos de la FMF.

La pasarela de Blatter no es sólo una anécdota vernácula o nota de color. Para nada. Representa la constatación del manejo de los intereses que subyacen en el futbol internacional, y que tienen en la sucursal mexicana a una de sus expresiones más grotescas y subdesarrolladas.

El jerarca de la FIFA vino a nuestro país a solidificar alianzas comerciales multimillonarias, a darle un espaldarazo a sus epígonos locales y a disfrutar del poder. Muchas inauguraciones, fastuosas presentaciones y la casa por la ventana.

La pregunta clave -ingenua- es ¿a qué bolsillos beneficiará esta nueva infraestructura? ¿A los nuevos valores? ¿A los chavos que sueñan jugar profesionalmente? En lo absoluto, la orgía de intereses tiene ya destinatarios.

Algo más.- De risa la pugna entre Martínez y Vergara, acerca de ¿quién es el "equipo de México"? Ambos deberían disputarse otro trofeo: ¿Quién ha obtenido más beneficios políticos y económicos por medio del futbol? Parece que hay empate.

pedropenaloza@yahoo.com
 
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