Espectáculos
Brian Jhonson. Foto: Arturo García/ESTO
13 de noviembre de 2009
AC/DC caminó al infierno
Sobre "rieles" Black Ice Tour
Jorge Almazán

Llegó el momento de montarse en los rieles de la música. Angus Young, ese escolapio que con su guitarra principal hizo vibrar al Foro Sol, al igual que con su hermano Malcom Young, con su guitarra rítmica, al fin de cuentas eran los fundadores de una de las mejores bandas de heavy metal.

El camino inició en 1973, y con la voz de Brian Johnson se escuchó "Rock'n Roll train".

Los casi 60 mil espectadores no dudaron en gritar y saltar de tal forma que hacían cimbrar el piso del inmueble y todo porque después de 13 años, AC/DC regresó a tierra azteca.

Imágenes de un ferrocarril dio el inicio al show, y por supuesto Cliff Williams y Phil Rudd, no tardaron en prender a los aficionados a este género musical.

La segunda de la noche, tras de que Brian tomó una bandera mexicana y dio las gracias, llegó con "Hell ain't a bad please to be".

Un clásico como lo fue "Black in black" puso a los fanáticos de la banda más felices, lo mismo que con "Big Jack".

"Dirty deeds done dirt cheap", Shot down in flames y "Thunderstruck", se ecucharon de tal forma que AC/DC volvió a dar las gracias por la asistencia.

Llegó "Black ice", tema que precisamente le da nombre a la gira, y con la cual el baterista se dio el lujo de aventarse un "cigarrito".

"The Jack", un blues el cual dedicaron para las mujeres bonitas, sirvió también para que Angus, hiciera un streep tease, quedar en calzoncillos, mostrar el trasero sin quitárselos, pero siempre con la leyenda AC/DC.

A partir de ahí, este jovenzuelo de casi 60 años se quedó sólo con su short, y así empezaron "Hells bells", de la cual bajaron una campana que el mismo vocalista comenzó a tocar.

Seguirían "Shoot to thrill", "War machine", "Dog eat dog" y "You shook me all night long", para después explotar con "T.N.T".

Se acercaba el final del show, de ese donde dos megapantallas daban cuenta de lo que cada uno de los integrantes hacía sobre el tapanco y qué mejor sería con "Whole lotta Rosie" y "Let there be rock", donde Angus se rifó con un solo de más de 10 minutos, con ello se despidieron, sin embargo, su gente quería más, de esas canciones que salieron de Australia y los colocaron como una de las bandas longevas del heavy metal, para el encore llegaron "Highway to hell" y "For tose about to rock" (We salute you), la cual enmarcó con juegos pirotécnicos y con agradecimiento en castellano para aquellos "diablillos" que asistieron.

AC/DC probó una vez más que el heavy metal no tiene edad, sobre todo cuando la gran mayoría de los melómanos portaron diadema, con dos cuernos, como burlándose de aquellos que dicen que este género musical lo provoca el diablo, pero sobre todo cuando dos cachuchas enormes con la letra A se posaron, durante casi dos horas del concierto, en lo más alto del escenario.

Fueron 13 años en los que los escoceses, ingleses y australianos se mantuvieron en sequía en tierra azteca, aunque con este concierto se reivindicaron.