Opinión / Columna
ESTO...cadas 
Don Volapie 
11 de noviembre de 2009

  RECIBIENDO: Fue un estoconazo el que cobró el matador Fermín Spínola, de ésos que hacen historia. Fue citando a recibir en que aguantó de verdad la acometida de la res y sepultó la espada hasta la gamuza "reventando" al toro que salió por un lado sin vida, rodando espectacularmente a sus pies. Así fue la actuación que el diestro mexiquense tuvo el pasado domingo en la Plaza México en la corrida inaugural de la temporada y se alzó con una corona de laureles como el máximo triunfador de la tarde ante la presencia de dos toreros de alcurnia como son Manolo Arruza y Enrique Ponce. Uno cargado de experiencia y el otro de arte y con el respaldo del público que le festeja hasta cuando voltea a los tendidos. Spínola cortó las dos orejas de su primero y una de su segundo, que pudo ser hasta el rabo de no señalar un pinchazo. Consideramos que con esta actuación Fermín ya demostró plenamente su categoría de figura, pues desde la temporada pasada, en que resultó triunfador, llevaba un paso sostenido hacia la cumbre. Con lo del domingo ya está instalado taurinamente, pero ahora falta que lo avale el público acudiendo a verlo torear y llene las plazas. El domingo se vio emocionado por la respuesta de los asistentes y hasta se descaró un tanto en contra de su forma de ser. De haber sido algún torero extranjero el que cuaja esas faenas, todavía lo anduvieran paseando a hombros por las calles de esta insegura ciudad. La faena de su segundo fue un dechado de belleza y saliéndose de la monotonía de las faenas normales. Tuvo un sello muy especial que es lo que desea imponer el mexiquense. Las tandas de ayudados fueron diferentes, pero formaron un conjunto para realizar una obra de arte para exponerlas en cualquier exposición de altura. Los quites por fregolinas y navarras fueron de postal. Tuvieron armonía, cadencia y belleza sin par. Los tercios de banderillas hicieron explotar a la concurrencia y tributarle sonoras ovaciones. Clavó como mandan los cánones, pero además conociendo los terrenos que pisaba, poniendo las notas emotivas en la ejecución. No debe extrañarles el brillante desempeño que desplegó Fermín a lo largo de la tarde porque desde novillero ya apuntaba el cante, sobre todo en aquella tarde en la Plaza México en que le peleó las palmas a Julián López El Juli, pero después por problemas administrativos se metió en un bache, del que salió posteriormente debido a su determinación para alcanzar niveles envidiables que está logrando. Ahí hay un torero que puede poner a flote a la fiesta con tantito que lo apoyen las empresas.

Fermín ha sido un ejemplo para los muchos toreros que sólo sueñan con sobresalir sin exponer un pelo. Hay que salirle a los toros y buscar el triunfo con las espadas para que sean brillantes las ESTO... cadas.
 
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