Opinión / Columna
Tommy al bat 
Tomás Morales 
Manager del Año
ESTO
8 de noviembre de 2009

  Aunque seguramente los cronistas de Ligas Mayores elijan a otro debido al antagonismo que hay contra los Yanquis fuera de Nueva York, no me cabe la menor duda que Joe Girardi debe ser el Manager del Año en la Liga Americana, ya que tuvo que superar muchos obstáculos para alcanzar el campeonato total.

Primero fue la ausencia de Alex Rodríguez en la primera parte de la temporada que se juntó con el tremendo slump de Mark Texeira en el primer mes, pero el principal problema por resolver estuvo en el pitcheo, ya que hasta CC Sabathia comenzó teniendo salidas inconsistentes y el chino Wang fue apaleado antes de irse lesionado.

Luego la situación de que AJ Burnett no podía hacer buenos trabajos con Jorge Posada de catcher y entonces la solución vino con José Molina. Para el tiempo de hacer cambios en julio la directiva del Yanquis no trajo ningún brazo importante que necesitaba y aunque no dieron la razón para ello, seguramente se debió a que la nómina estaba muy alta. Yanquis pudo haberse llevado a Vicente Padilla, John Smoltz o Brad Penny, pero sólo añadieron al modesto Chad Gaudin de San Diego.

Yanquis reaccionó con los zurdos Sabathia y Pettitte lanzando gran pelota de julio hasta el final mientras Burnett mejoraba. El veloz Joba Chambelain fue el cuarto abridor y aunque tuvo un mes bueno, la mayor parte fue inconsistente. La idea de Alfredo Aceves de abridor sólo duró un juego, ya que el manager pensó que era muy valioso en el bullpen.

Gaudin, el quinto abridor, duraba sólo hasta la quinta en que venían Aceves y los demás al rescate. Girardi encontró en Phil Hughes la solución para el bullpen y el abridor de muy buena velocidad y gran curva hizo un gran trabajo al ser el puente para llegar a Mariano Rivera, Hughes fue muy valioso en el rol de preparador hasta que aparentemente lo alcanzó el cansancio de la larga temporada.

Con todos esos problemas fue un gran triunfo para Yanquis terminar con ocho juegos de ventaja sobre el trabuco de Boston y vino la gran decisión de Girardi, al que los fanáticos de Filadelfia llamaron "el esqueleto", de irse con sólo tres pitchers abridores, los tres grandes, reforzando el bullpen con Joba.

Sabathia fue el Cid Campeador en salidas con tres días de descanso y sus cinco juegos fueron de calidad. Al final hubo exceso de trabajo para Mariano Rivera, que posiblemente no hubiera podido tirar en un séptimo juego.

El dinero no juega cuando cantan el playball pero Girardi pudo lograr la meta final con sus decisiones exitosas.
 
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