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Opinión / Columna
Diríase que sucedió lo esperado, lo normal en un equipo cuya cabeza presume de inestabilidad e ignorancia de lo que es una normatividad competitiva. Se ignoran a plenitud hechos tan fundamentales como es el respeto a una tradición que al Guadalajara le hicieron llamarse "Rebaño Sagrado", así como "campeonísimo", por tratarse del que más títulos tiene, pero que a este paso no será por mucho tiempo. Desde la llegada de Jorge Vergara el chiverío sufre -porque esto sí es sufrir- el deterioro de mucho de su brillante historial. Ni siquiera como dueño -así se ostenta- tiene el derecho a burlarse de un pasado enormemente reconocido nacional e internacionalmente. Y de acuerdo a su estilo ahora suma a su colección de entrenadores cesados a Raúl Arias, con lo que complementa la docena en apenas siete años. La diferencia es que impone en esta ocasión un nuevo estilo utilizando a un títere como Rafael Lebrija, el que se llama presidente y presume que toma decisiones propias, lo que sin duda es risible, ya que desde arriba le mueven las cuerdas, ya que no tiene capacidad autoritaria como tampoco económica para resolver liquidaciones de esta naturaleza. Lebrija, como excelente segundón de toda la vida, cumple con obediencia las encomiendas del patrón, como es su costumbre, por eso se apoltronó a dar el aviso del cese de Arias. POSTIGUILLO.- La ambición es el último refugio del fracaso: ÓSCAR WILDE. Hace siete días tuve la oportunidad de establecer en este mismo espacio, que el Guadalajara conseguía los resultados propios a sus alcances, puesto que su capacidad es del montón. Dicho de otra manera, es de media tabla porque se trata de un plantel que en su mayoría está en declive. Lo ejemplifico con lo siguiente: si en este momento Jorge Vergara pone a la venta a sus jugadores, la mayoría no tendría comprador. Insisto que el engaño hacia el jerarca es mayúsculo y esto abarca una ficticia producción que no se manifiesta como un futuro brillante inmediato. Empero puede lograr la calificación y no por la magia de José Luis Real, que como empleado entra al quite, simplemente será por las circunstancias, porque las Chivas tendrán tres juegos consecutivos sin salir del Jalisco, aunque dependen de los resultados del San Luis que seguramente le serán favorables. Por lo pronto, Raúl Arias debe sentirse satisfecho al acumular una experiencia que nunca imaginó, y lejos de fracasar, es un excelente logro. Lo felicito así como felicité en su tiempo a Daniel Guzmán, Yayo de la Torre, Benjamín Galindo, Chepo de la Torre y todos los que han desfilado en este dechado de ignorancia que ha servido para impulsarlos a empresas mucho más importantes y exitosas. Lo que sí considero prudente, es darle el pésame al que ocupe ese banquillo para el siguiente torneo, espero que ignore lo que le espera, porque de esta manera sabrá soportar con inocencia el sacrificio de entender la ignominia. CUCHICHEO.- El cuerpo del hombre no es un hogar sino una posada, y esto, por poco tiempo: SÉNECA. |
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