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Futbol mexicano
4 de noviembre de 2009
Guadalajara, Guadalajara... sabes a pura tierra mojada
Con el prestigio empapado
Fernando Schwartz
Encabecé esta nota con la popular canción de Guadalajara, porque huele a humedad en las paredes del vestidor del chiverío, y porque las tormentas que han vivido en los últimos meses se han convertido en un temporal, que ha dejado si no mojado, más que empapado el prestigio de las Chivas. De aquella salida de Efraín al efímero paso de Arellano, pasando por la pésima decisión de Ramírez, al interino dúo Díaz-Fabián, hasta llegar a Arias y hoy a Real, hay una revoltura de estilos y gustos, comprobándose que los mejores tiempos del Rebaño fueron con técnicos de casa como Chepo y Efraín. Guadalajara ha perdido rumbo y credibilidad. Olvidémonos de la filosofía chiva de jugar espectacular. Ahora sólo queremos que jueguen y muestren algo en la cancha de lo que es el orgullo de vestir esa camiseta. El jugador se molesta cuando viene la crítica fuerte y con verdad, pero gente de Chivas que no ha rendido este año, ha llevado al equipo a la debacle. Hay que dar nombres, sí. Empiezo por Aarón Galindo, que dista mucho de ser lo que fue en Europa, donde brilló. Omar Bravo, tras su regreso a México, tanto en Tigres como en Chivas anda con el marco extraviado y no aporta, al igual que Alberto Medina. Gonzo Pineda, que se molesta mucho con la crítica, no ha hecho nada por taparla con actuaciones convincentes en la cancha. Báez y Ramón, con los cambios posicionales trataron de agradar a Arias, pero no estaban en lo suyo. Esparza y Araujo han sido inconstantes en su nivel, mientras que "Tepa", "Chore" y Jonny, se contagian por el mal paso que lleva el equipo. Toda la debacle de Chivas comenzó con la llegada de cinco refuerzos, y uno de ellos desbarató lo que se había construido. A partir de ahí, el equipo nada más no ha dado la cara. Héctor Reynoso ha sido constante, al igual que Michel, y aunque en un equipo ganan y pierden todos, es obvio y notorio que la actitud dista mucho de ser la que debe mostrarse para vestir y portar con orgullo la camiseta de Chivas. Marco Fabián y Arellano poco han jugado. Detrás viene un grupo de jóvenes que tampoco han recibido mucho juego. Es cierto que el plantel de Chivas no es excelso en número y tiene limitaciones en el recambio, pero cuando se viste la camiseta de un grande no pueden pasar cuatro técnicos en menos que canta un gallo, dejando de manifiesto que este vestidor huele a pura tierra mojada. GUADALAJARA, GUADALAJARA "¡Ay, ay, ay, ay! Guadalajara Hermosa... "Quiero decirte una cosa: Tú que conservas agua del pozo y en tus mujeres el fiel rebozo, Guadalajara, Guadalajara, tienes el alma más mexicana..." ¡Demuéstralo pues! |
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