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Opinión / Columna
Se nota que Raúl Arias, entrenador del Guadalajara, se encuentra muy presionado por querer hacer más de lo que se puede y levantar a las Chivas, que están cerca de quedar eliminados del Apertura 2009. Sin embargo, con tres partidos por jugar, incluido el clásico tapatío frente al Atlas, aún hay posibilidades de que pueda calificar. Para ello tendrá que olvidarse por el momento de realizar algunos movimientos, que no sólo han sorprendido a los observadores, sino también a los mismos jugadores. Es cierto que Raúl no tiene la varita mágica, pero sí tiene la experiencia y el conocimiento pleno del plantel con el que cuenta, para poder salvar la temporada conduciendo en forma coherente al equipo y conseguir esa calificación en un torneo corto en donde todo puede pasar. El domingo pasado, el técnico del Rebaño Sagrado realizó algunos movimientos que no se explican. Para nadie es un secreto que Raúl Arias gusta de dar solidez a su cuadro bajo, de ahí que utilizara demasiados centrales como fue el caso de Aarón Galindo, Héctor Reynoso, Jonny Magallón y Édgar Mejía, que es posible que lo mandara a jugar de contención, pero se clavó en la última línea para realizar labores defensivas al lado de los otros tres centrales. Y para colmo de males, Omar Esparza también jugó muy atrás y la labor de contención quedó en Gonzalo Pineda y Xavi Báez, pero nunca pudieron hacer su trabajo y dar salida al equipo para apoyar a los tres delanteros que utilizó el técnico de las Chivas, con Omar Bravo, Javier Hernández y el joven Julio Nava, que al no tener balones era lógico que pasara desapercibido, en la misma forma que Bravo y el "Chicharito". Pese a ello parecía que el Guadalajara iba a salir con un buen resultado frente al Morelia, que lucía en la cancha como un equipo muy "hecho", con orden y disciplina táctica, además de tener esa gran dinámica que le ha imbuido su entrenador Tomás Boy y que han convertido a los Monarcas en uno de los candidatos a estar en las finales del campeonato. Y le decíamos, lo que más sorprende es que Arias tenía en la banca a Omar Arellano, un elemento que iba como la espuma hacia arriba, pero que parece que no le gusta su forma de jugar al entrenador y lo tiene marginado. Además ahí estaba también en la banca Amaury Ponce -otro de los jugadores que se están desaprovechando-, y Ramón Morales. De estos tres jugadores sólo utilizó a Ramón Morales en los minutos finales, y prefirió echar mano de Patricio Araujo, lo que no era mala idea, pero ante el Monarcas el que parecía más indicado era Ponce. Posteriormente entró Alberto Medina y luego Ramón Morales, cuando ya había un descontrol total en el equipo tapatío, que no sabía ni en dónde estaba parado. Es más, mandaron a Aarón Galindo a jugar como centro delantero cuando ya había salido Omar Bravo, y lógicamente no pasó nada. Las chivas tuvieron una buena oportunidad de sacar cuando menos un punto de tierras michoacanas, ya que el rival se quedó con diez jugadores por la expulsión de su portero Moisés Muñoz, que está en un gran momento, al señalar el árbitro Hugo León Guajardo un penalti que no existió en una barrida de Muñoz, al que le mostraron la tarjeta roja. Esa acción la aprovechó Javier Hernández para poner en ventaja al chiverío, pero para desgracia del equipo de Arias, el silbante se volvió a equivocar al mostrarle una tarjeta amarilla a Javier Hernández, y como era la segunda, lo expulso. Fue algo injusto, porque quien merecía la amonestación era Esparza, que fue el que cometió la falta y no el "Chicharito" Hernández. De haber contado con el auxilio de sus asistentes, Guajardo no hubiera expulsado a Javier, y sí corregir su error para amonestar a Esparza. La expulsión vino a descontrolar no sólo a Raúl Arias sino a todo el equipo, que se perdió a la defensiva y permitió el empate en una acción inocente, aprovechada por Aldo Leao entre dos defensas y el portero Michel. Lo del tercer gol fue sólo la cereza del triunfo del Morelia, en una chilena de Gabriel Rey ante las facilidades de la defensiva tapatía. A pesar de que el técnico del Guadalajara ha manifestado que su equipo no tiene fondo físico, y que por eso se viene abajo en el segundo tiempo, creemos que tiene jugadores más que suficientes para tratar de sacar los nueve puntos que le faltan por disputar. Pero que juegue a lo lógico, sin inventar, sin tratar de imponer su estilo en poco tiempo, y se ajuste a colocar a los jugadores en el sitio donde mejor rinden, y jure usted que las Chivas no pierden los tres partidos que le faltan. Que todo se haga con coherencia y sacar provecho a la enorme experiencia de Arias y la mayoría de sus jugadores, que están en espera de que tanto su técnico como ellos cedan y jueguen en beneficio del equipo. Actualmente da la impresión de que aún no entienden lo que quiere el entrenador. Así que lo mejor será que los deje jugar como saben y quieren, y no se va a arrepentir en la recta final del campeonato. |
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