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Toros
5 de noviembre de 2009
En la variedad está el gusto
Una fórmula de los grandes públicos
Francisco Lazo
AMIGOS, en 1526 ó 1528 se jugaron los primeros toros bravos en México traídos de España y partiendo de ahí se dieron los pasos para fundar la ganadería brava mexicana. No hay datos exactos de cómo eran aquellos toros pero trascendió que se veían bajitos, cornalones y ásperos y que fueron lidiados y sacrificados, siendo repartidas sus carnes a los nativos por los religiosos que acompañaban a Hernán Cortés, dando así vida a lo que es ahora la fiesta de toros en nuestro país. Los capitanes del Conquistador toreaban a caballo siendo el inmediato antecedente de lo que hoy día es el toreo a pie y nacional, ya que nació en el campo mexicano difundiéndose rápidamente por el mundo de habla castellana en América. Se fue desenvolviendo pues aquel juego palpitante y estimulando lo que ha llegado a ser la riesgosa práctica de la lidia, constituyéndose en un apasionante espectáculo que a últimas fechas va superando contratiempos que anuncian ya la pronta renovación de la fiesta mexicana. Y ahora mismo estamos a un paso de comenzar una nueva temporada en plazas nacionales y sudamericanas mientras que el invierno cierra temporalmente las de España y Francia. Así, pues, no sólo hay visos de transformaciones sino que a pesar de los momentos difíciles para todo el mundo, los tendidos comienzan a nutrirse nuevamente y se habla al mismo tiempo con entusiasmo de la campaña que habrá de iniciarse el domingo entrante. Hay entonces perspectivas que nos dicen que al menos tendremos en la Monumental Plaza México un serial que han de animar en principio 16 ganaderías, 19 toreros mexicanos y 12 españoles, varios conocidos de nuestra afición por su valor y habilidad integrando un reparto realmente atractivo con lo mejor del toreo actual y veremos maneras distintas para ejercitarlo. Se espera también imaginación fértil y temeridad para andarle cerca a los toros, a los toros que se crían en nuestro país con las características particulares de sus acometidas continuas y prolongadas así como otros nacidos y criados en México pero de sangre puramente española, que contienen igualmente raza y aunque su lidia es más corta no decrece en emociones. Y podremos hacer nuevamente comparaciones de una y otra ganadería apreciando el toreo que producen, porque no hay que descuidar que es el toro el que genera el arte de torear, el modo de hacerlo y las particularidades de la bravura o la mansedumbre sin pasar por alto que son cambiantes muchas veces durante su lidia, ya sea para exponer las mejores características de su casta o el detrimento que causa el manoseo mercantil tantas veces en su sangre. Y siempre hay que estar atentos a la distancia en la que se desenvuelven los toreros no para medir su calidad, sino para demostrar la primera condición de su ejercicio, el arrojo que hace crecer más la valoración de carácter, gallardía, condimentos indispensables que originan la admiración. Hoy día se han ido limitado las faenas a los pases fundamentales con capotes y muletas y lamentablemente mistificando la suerte suprema al entrar a matar; es decir, se reducen notablemente los remates y lo que ha sido peor se van opacando los gestos de la inventiva, aunque a decir verdad hemos visto intentos de algunos toreros por recuperarlos para sacudir el cansancio de los públicos al ver desempeños parecidos en general. Claro que la manera de ejecutarlas tiene mucho que ver con el éxito, pero a fuerza de repetirlas se cae sin remedio en la rutina, más aún si no se tienen recursos artísticos. Aunque justo es decir que muchos de los nuevos valores van adornando su labor con pases que parecían perdidos y que tienen gran efecto por el valor de su ejecución y exposición. En pocas palabras, hay que nutrir las faenas de tantas y tantas suertes de mucho mérito y belleza que han sido del agrado de los aficionados, de los públicos y concurrencias ocasionales, que se van perdiendo por la falta de imaginación y variedad de los toreros para resolver problemas en el ruedo o estimular el entusiasmo. |
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