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Toros
Sebastián cumplió, puesto que triunfó. Foto: Érik Estrella/ESTO
4 de noviembre de 2009
Sebastián Ibelles, una nueva ilusión
A sus 9 años debuta como becerrista
Miguel Ángel García
El mundo de la fiesta brava mexicana es un sector inmensamente rico en potencial, aunque pobre de oportunidades. En éste pululan pequeños soñadores que se ven algún día anunciados en las grandes marquesinas de los monumentales cosos de México, y que con su escasa edad ya traen hasta el tuétano el veneno del toreo. Siempre surgen nuevos aspirantes para becerristas y otros, ya más grandecitos, para novilleros, que dentro de sus posibilidades logran llegar a una plaza y con suerte, o gracias a sus cualidades, alcanzan sitios que ni ellos mismos imaginaron. Sin embargo, la mayoría se queda en el camino por falta de apoyo, lo que es lamentable, ya que entre ese número de malogrados toreros seguramente se ha escapado más de una figura. UN NUEVO TORERILLO Siempre es grato saber que están surgiendo pequeños torerillos con afición desbordada por salirle a los astados y para muestra un botón. La semana pasada estuvo de visita en ESTO el niño Sebastián Ibelles, un jovencito de 9 años de edad que con toda la ilusión del mundo nos hizo saber que el domingo pasado debutaría como becerrista en el cortijo Los Ibelles, dentro del serial de vacadas. Sebastián dijo que iba en serio y que juntó sus ahorros para ayudar a comprar su traje de luces, ya que dijo que el toreo es grandeza y que si bien su debut apenas sería como becerrista, "desde el inicio hay que sentirse y parecer torero". PRESENTACIÓN OFICIAL El niño, que estuvo acompañado de su abuelo, traía toda su vestimenta de torero y quiso hacer su presentación oficial en ESTO, vestido como tal. Así que, con previo permiso, se dirigió a una de las salas de esta redacción para cambiarse de ropa y calzarse su pequeño terno de luces. ¡Y vaya qué terno! Una vez que fue ayudado a vestirse, Sebastián apareció enfundado en un precioso traje azul rey y oro, con un capote de paseo liado. El pequeño, aunque parecía robot, dado que era la primera vez que vestía un terno, mostró garbo y personalidad atrayendo las miradas de los compañeros de administración, puesto que no es común este tipo de visitas. Sebastián fue objeto de buenos comentarios y él únicamente decía con toda seriedad: "Regresaré con un triunfo y el traje entintado en sangre de la faja". SU PRIMERA VUELTA AL RUEDO Ojalá que Sebastián consiga lograr sus sueños y que esta visita sea una de muchas y esperemos que no falte apoyo en su carrera. La ilusión y ganas las tiene, cualidades que el domingo pasado patentó sobradamente ante su becerro. El torerillo tuvo un buen debut, mostró valor y se plantó con personalidad; fue arropado feamente y lejos de amilanarse se fue a más y realizó un trasteo que mucho le fue aplaudido. Al final, dio una vuelta al ruedo con mucha fuerza. |
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