Opinión / Columna
¡Charros, Charros! 
El Charro Negro 
Rancho Grande, cerrado
ESTO
1 de noviembre de 2009

  La noticia es que la catedral de la charrería en el DF no funcionará hoy, por respeto a los fieles difuntos, pero como es temporada de calaveras, a lo que te truje, Trejo: En Rancho Grande la Villa/ del panteón en una orilla/ estaba el Dr. Rivera/ convertido en calavera pa' que presumiendo no ande; lo velaban sus amigos disfrazados de enemigos que es lo mismo. Se respiraban coronas y aromas de Zempazúchitl, pidiendo no resucite y quiera estar otra vez como presidente eterno, que se quede en el averno clamaba el coro a la vez, flaquita éntrale al quite. Quien lo iba sentir un poco tal vez sería Esteban González, a quien ya tiene hasta el coco con homenajes anuales, como cuentas de un rosario casi en cada aniversario... HAZ que este panteón vibre -aunque de muerto hay tufillo- pidieron a la Catrina/ una oración para el "Tigre" el gran José Luis Trujillo, sus cuates en la cantina. ¡Ay Calaca calavera! La charrería está presente en la tumba de Rivera que se creía presidente de los siglos para siempre...

Rancho Grande está que llora

a sus hijos calaveras

que colgaron chaparreras,

unos gritando: ¡ya era hora

de que palmara Rivera!

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