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Opinión / Columna
El jinete Amadeo Pérez se la jugó en la prueba principal de la reunión de ayer en el Hipódromo de Las Américas, al enviar a Lord por un hueco junto a los palos interiores de la pista. Les puso los pelos de punta a los aficionados, pero logró su objetivo y obtuvo un triunfo de mucho mérito, dadas las características del caso. El cuatroañal de Cuadra Pigudi había partido de la barrera nueve, la más lejana al cordón interior. Corría por las afueras de la pista, mientras que por dentro punteaba la carrera Great Hope, de Manuel Martínez, y poco a poco se alejaba de sus inmediatos perseguidores. Este era el panorama con los nueve ejemplares bajo el flagelo de una tormenta pocas veces vista. Sin embargo, ese obstáculo desapareció unos cuantos segundos después de haberse precipitado Lord entre el flanco izquierdo de Great Hope y el riel interior. La pareja, unida, en plena conjunción, cruzó por el paso imposible y al entrar a la recta final para el esfuerzo definitivo, ya estaba adelante del extinto puntero. Éste, sin embargo, no estaba vencido, y en los últimos cien metros de la carrera regresó al combate y le quitó algunos metros al pupilo del entrenador Alejandro Moreno Aparicio, pero éste, con tranco largo y seguro, chapoteó alegre sobre el fango imperante y llegó a la meta con dos tamaños de diferencia sobre su adversario. La tercera plaza fue para Strong, media docena de largos atrás, pero por delante de Forsman, Alemafer, Roi Arthur, Uncle T y Hop Schwiiz. El tiempo del ganador fue de 1'16''2 para los 1,207.01 metros de la prueba. |
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