|
Opinión / Columna
"Mujer y gato conociéndose" Julio Córtazar Hay una niña-mujer toda azul, toda blanca. Hay unos ojos gatunos que miran, que están solos. Que cobijan días, noches; atardeceres de poetas solitarios. Hay una muchacha azul, que espera una victoria, porque las derrotas no sirven; ya no sirven para reír. Hay una muchacha de piel morena, suave al tacto, abrigadora, que recibe caricias en silencio y ríe quedito cuando le besan y le suspiran al oído. Hay una muchacha de pelo negro, largo como el desengaño, con el desencanto como señal, pero a lo mejor, quizá, quiera volver a creer en algo bueno. Hay una muchacha de pocos años y mucha soledad en las manos, pero que todavía, alguna vez, suspira cuando hace el amor al crepúsculo. Hay una niña-mujer toda azul, toda blanca, que al igual que la Cruz Azul quiere volver a ganar a pesar de toda su desconfianza... |
Columnas anteriores
Cartones
Columnas
|