Opinión / Columna
Mi Perspectiva 
José Luis Camarillo 
30 de octubre de 2009

  Baltazar Martínez remite un interesante mensaje, a través del servicio electrónico de envío de artículos de la OEM.

"Buenos días -escribió-.¿Me podrías ayudar?Antonio Becerra le ganó por decisión a Salvador Sánchez en Mazatlán, Sinaloa, a finales de los 70, estando en juego el campeonato nacional gallo. ¿Estoy en lo correcto? Gracias".

Es cierto. Aunque Sal Sánchez nunca aceptó ese tropiezo, ya que lo atribuyó a "un fallo localista", representa la única mácula en su palmarés, que incluye un empate. Ocurrió el 9 de septiembre de 1977, en Mazatlán, tierra de Antonio, por el vacante cetro nacional gallo. El veredicto contra el mexiquense fue dividido.

Lo anecdótico es que en la esquina contraria a la de Salvador estaba Cristóbal Rosas, a quien he terminado por considerar como un entrenador con mucha suerte, ya que poco después pasó a integrar el equipo del mismo Sal Sánchez, y usted sabe que JC Chávez lo llamó, como preparador, por su simpatía hacia el bajito mentor como factor primordial.

A propósito de Chávez, el sonorense-sinaloense es de esos hombres que nacieron para pelear y que al alcanzar su punto óptimo en cuanto a técnica y experiencia, prácticamente sólo necesitaba que le auxiliaran en el gimnasio en lo más elemental, pues siempre tuvo a su lado a su hermano, el ex boxeador Rodolfo Chávez. Precisamente, Rodolfo fue el iniciador de esa dinastía, y le siguió su hermano Rafael, apodado el "Borrego". Usted ya conoce que Julio contrarió la voluntad de Rodolfo y Rafael al meterse a la riesgosa disciplina a escondidas, y solamente les informó de ello cuando iba a disputar la final de los Guantes de Oro de Culiacán.

Para dar inicio a su carrera amateur, JC contó con la complicidad de Juan Antonio López, con cuya hermana, Pilar, se puso los guantes por primera vez. Esto comprueba que el deporte de los puñetazos ha fascinado desde siempre a quienes terminan por ser las dueñas de nuestras quincenas.

Ya en el tema de las mujeres peleadoras, la abuelita de los hermanos Francisco, Óscar y David Bejines, quienes combatían con los motes de "Kiko", "Negro" y "Galán", es pionera del pugilismo femenil. Su nombre es Margarita Barajas y seguramente se impregnó de la adicción a la adrenalina que conlleva subirse a un ring, por ser cónyuge del boxeador Hilario "Babe" Franco.

jlcamarillo@esto.com.mx
 
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