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Opinión / Columna
Un correo de la publirrelacionista Tania Rolón, de quien casi estoy seguro que se trata de la hija de los muy estimados Gladys Rosa y Juan Rolón, señala lo siguiente: Zeferino Entertainment, en asociación con Golden Boy Promotions, presentarán "Invasión Latina 2: Venganza del hijo. Héctor "Machito" Camacho Jr. vs. Luis "Yori Boy" Campas será distribuida en vivo por paga-por-ver por MultiVision Media, Inc. el viernes 30 de octubre a las 9:00 pm ET/6:00 pm PT". Lo anterior viene a tema porque, vista la enorme diferencia en calidad entre el "Machito" y el "Macho" original, sobran ejemplos de que los hijos de quienes fueron figuras del cuadrilátero, con todo y poseer el mismo ADN, en su inmensa mayoría se quedan muy lejos de las hazañas de sus progenitores. "Camachito" usa la misma guardia zurda de su padre pero es de menor estatura y ha llegado a pelear hasta en 173 libras (una libra sobre el límite de peso medio), lo que refleja su poco apego al gimnasio. Este júnior hace carrera desde 1996 y a sus 31 años exhibe un regular palmarés de 49-3, con 27 nocauts y un empate. Tras arrancar su marcha de paga en 1996, Camacho júnior hilvanó marca de 32-0 y en el camino consiguió los títulos superligeros de la NABA y mundial juvenil del CMB, pero el 7 de julio de 2001 se encontró con el para entonces veterano ex monarca universal pluma (CMB) Jesse James Leija, con el que obtuvo un raro "no contest" al abandonar después de siete episodios y de una desastrosa actuación. Fue la última vez que registró la división superliviana. El próximo combate entre "Camachito" y el "Yori Boy", con 38 años encima, tiene como atractivo especial que el sonorense, en su última salida, empató en 12 asaltos con Héctor Camacho papá, una vez consumidos ocho asaltos de peso superwelter, en Orlando, Florida. El "Macho" tiene 47 años y representa un extraordinario caso de longevidad al mantenerse en los rings luego de 87 riñas profesionales, con desglose de 79 triunfos, 38 por KO, cinco tropiezos y tres empates. Resulta lógico deducir que al "Machito" se le atravesaron las malas amistades desde el principio, hasta que llegó el tiempo en que ya no pudo decirle "no" a las tentaciones; de todos modos, su caso ayuda a reafirmar que los vástagos de los astros pueden heredar el apellido, pero no esas facultades magníficas. jlcamarillo@esto.com.mx |
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