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Opinión / Columna
Raúl Arias, entrenador del Guadalajara, ha dejado muy en claro que no llegó con una varita mágica y hará del equipo un cuadro triunfador de la noche a la mañana, pero tampoco ha descartado la posibilidad de conseguir la calificación en los cuatro partidos que le restan y estar en la pelea por el campeonato. Además, hay que agregar que es un hombre que no se "prende" por la críticas, sino que acepta las que vienen de fuera y respeta las del interior del club. Pero alguien de tanta experiencia y que conoce a la perfección su profesión y en especial el futbol mexicano, no se ha enganchado con las declaraciones del presidente ejecutivo de las Chivas, Rafael Lebrija, a quien le ha pasado lo que a algunos jugadores jóvenes que llegan al primer equipo y pierden piso; comienzan a hacer y dar opiniones fuera de lugar y lo único que buscan es llamar la atención. 0El lunes pasado, Lebrija le dio rienda suelta a sus declaraciones después de la derrota sufrida ante el América, y quiso hacerse notar como un amplio conocedor de lo que pasa en las Chivas. Incluso, con desfachatez dijo: "Ya hablé con él (Raúl Arias) y lo seguiré haciendo en los días que vienen para saber lo que pasará. Es un hecho no se jugó un buen partido y lo que tenemos que hacer es mejorar (¿y qué otra cosa se puede hacer para calificar?). Vamos a hacer cambios necesarios porque no nos vamos a quedar con los brazos cruzados (¿quién dirige a las Chivas, Raúl Arias o Lebrija?). Y Rafael no paró de hablar: "En lo particular tengo ideas muy claras y sé más o menos qué está pasando, ya que están muy decaídos (se refiere a jugadores y técnicos). Detecté que les interesa ganar al odiado rival, deportivamente hablando, y creo que esto les afectó". Y más adelante se mete en terrenos que no le corresponden, al criticar a los jugadores: "Hubo algunos que se equivocaron mucho; no se jugó un buen partido y en general no tuvimos mucha conjunción". Y termina su "profundo análisis": "Lo importante es ganar (¿y a qué saltan a la cancha los jugadores?). Vamos a ver dónde estamos fallando, dónde podemos mejorar el sistema; eso es lo que platicaremos con Raúl, saber qué es lo que tenemos que hacer para buscar esas victorias. El grupo es fácil, lo que pasa es que tenemos que apretar, que corregir todos los aspectos donde estamos fallando, para efectuar los cambios que sean necesarios, porque tenemos todavía la oportunidad de calificar. Como usted se habrá dado cuenta, Rafael Lebrija tiene la fórmula para que el Guadalajara se convierta en un cuadro triunfador, lo que lo va a decir (¿o se atreverá a ordenar?) a Raúl Arias. Sinceramente creemos que el entrenador del Guadalajara deberá tener mucha paciencia, porque de este tipo de declaraciones habrá muchas. No se extrañen si salen comentarios de Lebrija diariamente, para hacer sentir que él manda en el Rebaño Sagrado, desde al entrenador hasta los que cuidan las cancha. Como mencionamos párrafos arriba, Raúl Arias no se enganchó con las declaraciones del presidente del equipo. Sin embargo, con mucha clase lo puso en su lugar, al afirmar declarar que está orgulloso de su equipo y que volvería a plantear el partido de la misma forma si se volviera a presentar, ya que consideró que es lo mejor que se puede hacer hoy por hoy. "Si ganando hay críticas, con más razón si se pierde. Yo me siento orgulloso de que el equipo tuvo una entrega incondicional. Si se volviera a presentar lo plantearía igual, porque es lo mejor que tenemos. Con eso arrancamos y los cambios que hice es con lo mejor. Entonces no tendría por qué modificar, pero nos queda mucho por hacer". Más claro ni el agua, a pesar de que Lebrija conoce a fondo lo que pasa en el Guadalajara, sabe que hay que cambiar ese sistema y que es necesario hacer cambios de jugadores. Es decir, lo sabe todo y hablará con el cuerpo técnico para poner orden. No hay la menor duda de que su regreso al futbol como dirigente, y más con la camiseta del Guadalajara puesta -que seguro no se quita ni para dormir-, le ha caído de peso. Tendrá que volver a poner los pies en el suelo y realizar lo que sabe hacer como dirigente, sin querer ser el héroe del equipo. Por eso cada quien tiene sus responsabilidades: los esposos Vergara como dueños del equipo, Lebrija como presidente, Efraín Flores como director deportivo, el doctor Ortega en el cuidado de los jugadores, y Raúl Arias trabajará a marcha forzada para aprovechar los cuatro partidos que tiene pendiente. Los juegos serán contra el Monarcas en Morelia, que no será nada fácil. Recibe en el Jalisco al Indios y luego viene el clásico tapatío contra el Atlas, y recibe al Cruz Azul. Son 12 puntos que podrían darle la calificación en el Grupo 1, donde Toluca es el líder con 26 puntos; sigue San Luis con 17 y las Chivas están en tercero con 15 unidades. Como se verá, si dejan trabajar tranquilamente a Raúl, terminará por entregar buenas cuentas. |
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