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Opinión / Columna
El 2009 ha sido un año histórico para el deporte mexicano con las medallas ganadas en campeonatos del mundo en atletismo, boxeo, clavados y ahora le corresponde el turno al taekwondo con Damián Villa e Idulio Islas a falta de dos jornadas y con la actuación este sábado de María Espinoza, quien no adelantó vísperas, pues espera que se consumen los hechos en un deporte de apreciación y con cambios que han reformado por completo el arte marcial creado en Corea del Sur. Los pronósticos del director técnico de la Federación Mexicana de Taekwondo, Ramón Solorio, eran reservados debido a que México presentó un equipo renovado en el Mundial que se desarrolla en Copenhague, Dinamarca, y con cambios que van desde la reducción del área de combate de 10 a ocho metros y el uso de petos electrónicos, a la forma de calificar con nuevos valores de acuerdo a la ejecución y contacto con el adversario. El equipo nacional tuvo una concentración en las instalaciones del Comité Olímpico Italiano, en donde fueron invitados a un campamento previo al Mundial, en donde se dieron cita sólo las potencias del taekwondo para poner en práctica los cambios que pretenden hacer este deporte más espectacular y lejos del peligro de salir del programa olímpico. En Beijing, Idulio Islas quedó eliminado, un revés que no lo derrotó o le hizo bajar la guardia, y con la dirección de José Luis Onofre ganó la plata para México el día de ayer, le antecedió el michoacano Damián Villa con otro metal argento, la promesa que eliminó al campeón olímpico Guillermo Pérez en el proceso selectivo realizado en Guadalajara. Ambos medallistas tienen como virtud la velocidad de piernas. En el caso de Idulio ya había sido medallista en un campeonato mundial juvenil; Víctor Estrada siempre destacó sus cualidades físicas y técnicas, además de su estupendo carácter. Por su parte, el padre de Villa fue taekwondoín y junto a sus hijos emigró a Los Ángeles, California, luego de sufrir la pérdida de su madre. Ahí crearon una escuela de este deporte y desarrollaron sus cualidades, que los hacen ver hacia el futuro como los hermanos López en Estados Unidos o los Salazar en México. La semana pasada, Damián, por facebook, nos comentó que se sentía estupendo y listo para la contienda, como lo debe de estar también el menor de la estirpe, Gustavo Villa. A un deportista de alto rendimiento no se le desea suerte porque eso los purga, simplemente la confianza en su trabajo y los resultados llegan por sí mismos. Ahora es el turno de María Espinoza y su resultado positivo confirmaría el pronóstico de su mentor, de mejorar lo obtenido en el Mundial pasado, cuando se ganaron tres medallas, una de oro, una de plata y otra de bronce. Comentarios: hreyes@oem.com.mx |
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