Opinión / Columna
Round 13 
Ernesto Castellanos 
Mucho ruido y pocas nueces
ESTO
14 de octubre de 2009

  La gente del boxeo se animó cuando hace casi un año, un grupo de diputados y personas del gobierno de la ciudad se reunieron con carácter de urgencia con la llamada "Familia boxística", con el fin de armar un nuevo reglamento que hiciera más eficiente el pugilismo mexicano, y brindara una mayor protección a los gladiadores del ring.

Los señores legisladores, muy serios, decididos, dijeron que iban a poner orden en el viril deporte, uno de los preferidos del pueblo mexicano, todo a raíz de la muerte del peleador Daniel Aguillón, el cual sucumbió a las lesiones que sufrió ante el noqueador Alejandro Sanabria, en una pelea que se llevó a cabo en Polanco el 15 de octubre de 2008.

"Ahora sí, habrá un gran reglamento para el boxeo", decían los señores diputados, que llegaban a "salvar" al pugilismo. A las citadas reuniones acudieron legisladores como José Huber Olea Cintrón y José Cristóbal Ramírez Pino. Y nosotros, los tundemáquinas, esperábamos en unas cuantas semanas conocer un documento sensacional para legislar el boxeo.

Sin embargo, ya pasó casi un año de esos acontecimientos, ¡y del tan cacareado nuevo reglamento, ni su luz! Y consideramos que lo esperaremos sentados, porque de pie, nos vamos a cansar.

¿Dónde quedó ese furor por "arreglar" el boxeo? ¿Dónde está esa decisión que veíamos en esos personajes? Todo indica que como muchos proyectos, se irá al archivo del olvido.

La verdad es que cada vez que se produce una desgracia en el boxeo, todo mundo alza la voz, los eternos enemigos del pugilismo condenan este deporte y piden que se acabe. Pero pasan las semanas, y todo se olvida.

Alabamos el que los señores legisladores se hayan preocupado, pero ellos saben de leyes; de boxeo ni papa.

La realidad es que el boxeo es un deporte de contacto, y por ende es factible que de repente se produzca la muerte de alguno de los beligerantes. Pero si hay una zona del mundo en donde la protección médica es altamente eficiente, es en el DF, que cuenta con el mejor servicio médico de boxeo del mundo. Y para ilustrar lo que les decimos, está el hecho de que de septiembre de 1953, a octubre de 2008, -hablamos de un espacio de 55 años-, solamente se han producido dos defunciones en el boxeo capitalino: la de Chucho Morales, noqueado en aquella época por Roy Hernández, y ahora la de Aguillón, noqueado por Sanabria.
 
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