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Opinión / Columna
Pues sí, El Salvador fue el bule que necesitábamos para asegurar la participación de la Selección Mexicana de Futbol en el próximo Mundial de Sudáfrica 2010. También se corroboró que los "ratones verdes" -la inteligencia del periodista don Manuel Seyde (+) de ponerles así a los jugadores de la Selección funcionó mejor que los susodichos personajes- crecieron a "hamsters" de la boca del "Vascas" Aguirre, y vaya que la tiene de comentarista o narrador de televisión, habla mucho y mal, sin decir nada o muy poco. Pero eso sí, con un lenguaje que ya lo quisiera el más brillante carretonero de "Don Pancho Vigas". Claro, como dijo Napoleón: "La victoria tiene 100 padres, la derrota es huérfana". Que no me digan que Memo Ochoa jugó bien, si el único tiro a su portería se le fue porque se le doblaron las piernitas y las manitas -aunque les duela a los americanistas y comunicadores que lo proyectan a producto de gallina y no les gusta que se diga la verdad- para convertirse en el singular gol del endeble equipo de El Salvador. Tampoco tuvo una destacada actuación el "Rafaelo" de cristal, ya que se le vio, en algunas, por cierto muy pocas y pobres, acciones defensivas (no hablemos de las ofensivas, ya que no las hubo ni por asomo). Como que en el Barcelona lo tienen acostumbrado a que todos sus compañeros le cubren sus deficiencias y en la Selección esperan de él todo lo contrario, con los resultados ya conocidos. Los demás defensas actuaron bien. No podemos decir lo mismo de la línea media, ya que Torrado no estuvo en sus mejores días, aunque su pundonor y entrega siempre lo sacarán a flote. Tanto Vela como Franco jugaron mal el primer tiempo, pero mejoraron notablemente en el segundo lapso. Los jugadores que no he nombrado, salvo el "Joronchas", cumplieron. Dejo al último a Cuauhtémoc Blanco, que se ha convertido nuevamente, digo "ESTO" porque se ha retirado tantas veces que ya parece torero, en el ídolo (¿será de oro, bronce o barro? Eso sólo el tiempo lo dirá) que tanto anhelan los aficionados. El buen "pedote" (palabra corriente y alabastrina, propia y común del "Vascas"), como lo bautizó Aguirre, dio otra vez un partido propio para los "villamelones" (aficionados que no saben, pero que opinan como si supieran, en la fiesta de los toros), aprovechándose de los ingenuos salvadoreños para hacer de las suyas, jugadas que en esta zona de Con-caca-f (la más mala del mundo futbolero) son pura vida para el "Jorobado" de las señoras de la farándula, pero que en otras zonas y en el Mundial jamás le han salido, ni le van a salir, como ya le pasó al Cuau, cuando fracasó en España. Sin embargo se le tiene que reconocer que su liderazgo y buen trato del balón han ayudado, y mucho, en los buenos resultados y motivación de sus compañeros del equipo tricolor, pero hasta ahí; lo desmesurado en halagos de gran parte de los comunicadores por este jugador rayan en lo exagerado y eso no se vale, ya que a la larga podría ser perjudicial. En fin, el fin del fin ha llegado al fin y finalmente se consiguió el tan anhelado fin: el pase al Mundial, por lo que nada más nos queda decir: ¡al FIN!.. ¿O no? Comentarios: hemerotecadeportiva@hotmail.com |
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