Opinión / Columna
 
Historias Extraordinarias 
Edmundo Domínguez Aragonés 
Melchor Ocampo; El científico y el político
El Sol de México
11 de octubre de 2009

  Los periódicos del día 4 de junio de 1861 publicaron la noticia y la comentaron: "La ciudad entera se ha conmocionado al saberse hoy aquí que Melchor Ocampo, una de las figuras políticas más ilustres del México actual, fue asesinado ayer en Tepejí del Río.

"Como se sabe, Ocampo se había retirado de la vida pública para entregarse al estudio y la agricultura en su hacienda de Pomaca, en Michoacán.

"Hasta ahí llegó una partida al mando del español Lindoro Cajiga.

"Se aprehendió a Ocampo y se le condujo preso a Maravatío y después a Tepejí del Río donde se encontraban Félix Zuloaga, que se ostenta como presidente legítimo de la República Mexicana, y Leonardo Márquez.

"El primero ordenó, que sin ningún juicio, Ocampo fuera fusilado.

"Llevada a cabo la ejecución, al cadáver de Ocampo, por órdenes expresas de Márquez, le fue pasada una reata por las axilas y se le colgó de un árbol "para que quedara a la vista de la gente".

"Desde las primeras horas de hoy la muchedumbre recorre las calles exigiendo a gritos que sean entregados los presos políticos conservadores que el Gobierno tiene en su poder, para ejecutarlos y vengar a Ocampo.

"La presidencia de la República ha emitido un boletín de prensa donde señala que no habrá más camino en este asunto que el que marca la ley".

Jamás fueron encontrados los autores de la ejecución y la cosa sigue siendo causa no concluida hasta hoy, en 2009.

* Los hechos

El 16 de enero de 1861 Ocampo renunció en forma irrevocable a su cargo de Ministro de Relaciones Exteriores y se retiró a su hacienda.

Ocampo había tenido hondas divergencias en Veracruz con Miguel Lerdo de Tejada a quien el 28 de febrero acusó "de ambicioso y de proyanqui" en un folleto que tituló "Exposición que el C. Melchor Ocampo dirigió al Excmo. Sr. Presidente de la República, Lic. D. Benito Juárez", sobre las circulares que llevan el nombre del mismo Ocampo. Publícalas ahora éste con notas relativas al Sr. D. Miguel Lerdo de Tejada.

El 22 de marzo falleció Lerdo y, el 30 de mayo, el español Lindoro Cajiga, jefe de una gavilla clerical, aprehendió a Ocampo en su hacienda.

Lo condujo prisionero por varios poblados hasta entregarlo a los generales conservadores Leonardo Márquez y Félix Zuloaga, quienes ordenaron su ejecución sin formación de causa.

Al conocer esta orden, Ocampo pidió papel y tinta para hacer su testamento: reconoció como sus hijas naturales a Josefa, Petra, Julia y Lucila; reveló a éstas el nombre de su madre, Ana María Escobar; reconoció a Clara Campos, de quien esperaba un hijo que llevó después el nombre de Melchor; y escribió lo siguiente: "Muero creyendo que he hecho por el servicio de mi país cuanto he creído en conciencia que era bueno".

* La ejecución

Se fusiló a Ocampo en la hacienda de Caltengo, cerca de Tepejí del Río, el 3 de junio de 1861. El cadáver fue colgado por las axilas de un árbol, de donde fue bajado por los vecinos.

Con grandes honores se le trasladó a la Ciudad de México, donde se halla sepultado en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

En homenaje a su memoria, su estado se llama Michoacán de Ocampo y su corazón se conserva en el Colegio de San Nicolás, en Morelia.

* Su natalicio

El médico e historiador Nicolás León, en su obra "Hombres ilustres y escritores michoacanos, galería fotográfica y apuntamientos históricos, 1914", afirma que Ocampo nació el 5 de enero de 1814 en la casa número 10 de la calle de Alfaro, Ciudad de México, y que fue bautizado al día siguiente en la Parroquia de San Miguel.

León publicó copia del acta, confronata por él en el libro 4 de Bautismo de Expósitos y de hijos de Padres no Conocidos, de Todas Calidades, de la parroquia de San Miguel Arcángel, donde se lee que el bachiller Manuel Montealegre bautizó un infante de padres desconocidos a quien puso por nombre José Telésforo Juan Nepomuceno Melchor de la Santísima Trinidad, habiendo sido su madrina María Josefa González de Tapia.

El historiador asegura que el acta corresponde a Melchor Ocampo, aunque no se menciona su apellido que él usó en distintas ocasiones. Entre otras al ser electo en 1856 diputado al Constituyente por los estados de Michoacán y de México y el Distrito Federal, optó por el de Nepomuceno Melchor Ocampo, "en razón de su nacimiento".

* Estudios

Los primeros los hizo en Maravatío, con el párroco José Ignacio Imitola y Antonio María Uruaga y luego en el Seminario Tridentino de Valladolid, confiando su educación al doctor Miguel Meléndez. El Seminario "era en aquel tiempo el mejor plantel de instrucción en toda la República", según lo certificó Eduardo Ruiz, otro de los biógrafos de Ocampo.

Inició su bachillerato en derechos canónico y civil en 1827 y concluyó en mayo de 1830, en que sustentó examen con una tesis en lengua latina donde exalta el valor de la filosofía que "nos enseña, primero reverencia a la divinidad, después respeto al derecho de los hombres y el culto, tanto a la modestia como a la grandeza del alma".

* Los años en Pateo

Tras haber terminado sus estudios regresó a Pateo para preparar su ingreso a la Universidad de México, pero a fines de 1830, doña Francisca Xaviera, que había recogido al niño Melchor y otros niños carentes de padres, se sintió enferma, se trasladó a la Ciudad de México, se hospedó en la casa del licenciado y párroco José María Salas, testó el 18 de febrero de 1831 y falleció el 29 de marzo. Melchor Ocampo fue designado heredero universal de los bienes y Salas quedó como albacea.

La hacienda de Pateo, con un valor de 125 mil 508 pesos, le aseguraba una existencia holgada.

Se inscribió en la Universidad y una vez concluidos sus estudios de abogacía, hacia finales de 1833 y empezó su práctica en el bufete del licenciado José Ignacio Espinosa Vidarte, quien había sido ministro de Justicia en el Gobierno de Anastasio Bustamante, pero repentinamente abandonó la carrera y se fue a Pateo "a cuidar mis bienes".

En su hacienda se dedicó a dirigir las tareas agrícolas, a realizar algunos experimentos científicos y a leer obras de botánica, las obras de Linneo, Humboldt y Bonpland.

Recorría los terrenos de Pateo y sus alrededores y observaba la situación de los peones, sobre los que escribió un ensayo sociológico 10 años después.

Casó con Ana María Escobar, tuvo cuatro niñas: Josefa, Petra, Julia y Lucila, que no fue hija de Ana María. Ocampo dio su apellido a todas, pero mantuvo en secreto la identidad de la madre.

* El científico

Entre los 20 y los 25 años de edad se interesó en especial por las cactáceas, exploró la región y recolectó especímenes anotando sus características y escribió sus primeras notas sobre los diezmos y las obvenciones parroquiales.

En esos días, envió un artículo al periódico El Filógrafo, que editaba en Morelia un grupo de liberales y, a fines de febrero de 1839 emprendió un viaje de estudio o "herborización" por los estados de Veracruz y Puebla y el sur de México, acompañado por dos amigos y dos ayudantes.

En 1843 ingresó a la Sociedad Filolátrica de México con una "Memoria sobre el cactus de Linneo", que se publicó en el Filógrafo en 1844 y la "Memoria sobre el Encino que da miel".

En el Museo Mexicano aparece un artículo suyo, el "Movimiento espontáneo de una planta", o el "Edísaro girador", y una rectificación a los "Jardines antiguos de México", de Luis de la Rosa.

Experimentó un remedio contra la rabia y consiguió salvar las vida a dos campesinos de un grupo de ocho mordidos por un lobo rabioso, y publicó los datos en el Diario del Gobierno y en el Filógrafo.

Estudió un cometa que apareció en 1843 y mandó sus observaciones al periódico El Siglo XIX, y en El Museo divulgó su Consulta a los estudios de la lengua mexicana y el ensayo sobre los "Idiotismos hispanomexicanos", y aportó datos sobre la reproducción del maíz y, en 1844, empezó a publicar su "Bibliografía mexicana", primer ensayo de esa índole en lenguas indígenas de América.

En El Ateneo apareció una "Rectificación de algunos datos sobre el Río Grande", y su ensayo "Sobre un error que perjudica la agricultura y a la moralidad de los trabajadores".

* Al borde de la ruina de su

hacienda viaja a Europa

En diciembre de 1839, la Comandancia Militar de Michoacán le pidió que colaborara en un estudio de la Comisión de Estadística Militar, pero no terminó ese trabajo porque a principios de 1840 se embarcó rumbo a Europa.

Para irse urdió un mal formulado secuestro, cosa que rectificó más tarde, diciendo que trataba de hacer estudios en el Viejo Continente, y, en esas, le confesó a su tutor, el licenciado Salas, "mi hacienda de Pateo está al borde de la ruina y me voy para no asistir al desastre. He fracasado en su administración, donde adquirí fama de generoso a costa del capital, que me anunciaba peligrosamente la quiebra".

Viajó por Europa con muchas privaciones, yendo por los caminos a pie y comiendo solamente manzanas.

De su estancia en París, Bicetre y Roma, tomó notas que en forma de cartas, mandó a su tutor y en ellas habla del Jardín Botánico de París, de la comida francesa, del Hospital de Bicetre, en Suiza, y en una crónica de su visita al doctor José María Luis Mora, desterrado en París escribe:

"Admiro su método de razonar y la elegancia de su conversación, pero es sentencioso, parcial y presumido. Demasiado ardiente para creerlo desinteresado de sus doctrinas".

En Europa comenzó a escribir el "Diccionario de voces mexicanas", que los editores no quisieron publicar.

Fracasó en sus intentos del alquilarse como criado, porque el ruso al que ofrecía sus servicios e iba a Italia, no le ofrecía una paga decorosa, y porque un español que iba a contratarlo era un déspota que "molestó mi sensibilidad".

Sin trabajo, disponía de tiempo para dedicarse a los estudios que entonces le atraían: cursos de agrimensura y elaboración de mapas.

En el Museo de Historia Natural de París, presentó algunos trabajos e ingresó a la Societé Asiatique, donde leyó un estudio sobre los monumentos antiguos de Michoacán, y se entrevistó con sabios naturalistas que le proporcionaron libros y semillas de flores y plantas raras, y se entusiasmó con el cultivo de la vid y contrató a un agricultor francés para que dirigiera en Pateo esas labores de modo "que la hacienda tenga un aspecto sumamente europeo", y regresó a México para iniciar la carrera de la política y sellar su trágico final.
 
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