Opinión / Columna
Round 13 
Ernesto Castellanos 
Una cifra que crece
ESTO
10 de octubre de 2009

  El boxeo mexicano llegó a la cifra de 120 campeones mundiales. Humberto Mauro "Betillo" Gutiérrez acaba de ganar el campeonato mundial ligero junior interino del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), para convertirse en el más reciente campeón universal del boxeo azteca. Su victoria sobre el ruso Sergey Gulyakevich lo ubicó como el monarca mundial mexicano en la cifra mencionada, con su triunfo alcanzado la noche del pasado 22 de agosto en Los Cabos, Baja California Sur.

"Betillo" es el último monarca en una larga lista de campeones aztecas que arranca en el año de 1933, cuando José Pérez Flores, conocido como "Battling Shaw", se adueñó del cetro mundial welter júnior absoluto, al vencer al norteamericano Johnny Jaddick en Nueva Orleáns por la vía de los puntos. Tras su coronación, "Battling Shaw" disfrutó muy poco el ser monarca del mundo, ya que tres meses después fue destronado por un boxeador que con el tiempo se convertiría en uno de los grandes de la historia, Tony Canzoneri, quien le arrebató la corona también por puntos, y también en Nueva Orleáns.

Seguramente que muy pocos se enteraron en México de la coronación de "Battling Shaw", y también de su caída del campeonato de las 140 libras. Eran tiempos en los que no había televisión, los diarios le daban poca importancia a los deportes, y sólo el radio era el que imperaba como medio de comunicación.

Eran años heroicos en los que el boxeador mexicano no era tomado en cuenta para disputar campeonatos del orbe, las grandes oportunidades llegaban a cuentagotas. Es por eso que el siguiente campeón mundial de nuestro país surgió hasta el 8 de marzo de 1944 (once años después), cuando Juan Zurita derrotó a Sammy Angott en Los Ángeles, para proclamarse monarca mundial ligero absoluto. Zurita, al igual que José Pérez Flores, sólo duró una defensa como titular de las 135 libras, y fue destronado por el tremendo Ike Williams en abril de 1945 en El Toreo de la Condesa. Precisamente cuando en Europa terminaba la Segunda Guerra Mundial, para que ubiquen la época.

Siete años después surgió el tercer campeón mundial mexicano, Lauro Salas, que en 1952 ganó el cetro liviano a Jimmy Carter. Más adelante comenzarían a llegar con mayor frecuencia las oportunidades titulares para los pugilistas aztecas. Y a partir de 1970, llegarían en cascada.

Y por fortuna, esa tónica sigue.
 
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