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Opinión / Columna
"Demasiada sensatez en los jóvenes es mala señal" B. Castiglione MARTÍN GALVÁN: VÍCTIMA DEL TACTO DE ELEFANTE LOS directivos de la FMF no dejan pasar una sola oportunidad para ratificar su escasa preparación, su superficialidad y su incapacidad para favorecer la formación de futbolistas. Su vocación por lo espectacular, su tendencia a promover el escarnio público, el pragmatismo como recurso único para enfrentar problemas, y por si fuera poco su doble moral como divisa, los hace comportarse simplemente como una mafia que comparte complicidades. Todo esto viene a cuento, por el publicitado caso del jovencito Martín Galván, integrante del seleccionado Sub-17, quien fue dado de baja por "un incidente de indisciplina " (sic) y a quien excluyeron de la lista de jugadores que participarán en el mundial de Nigeria. En este caso, con la información disponible, se mostraron los pocos instrumentos con los que cuenta la flamante Comisión de Selecciones para formar a los jugadores que inician su carrera futbolística. No se sabe -aunque llueven las especulaciones- la gravedad de la falta que pudo haber cometido un joven de 16 años. En cualquier caso, la ruta de tratamiento no puede contener sólo las medidas disciplinarias, puesto que está comprobado -en el campo del estudio de las conductas humanas- que utilizar la represión como único método para corregir las reacciones de niños y jóvenes, resulta contraproducente. Expliquémonos: si el chamaco cometió una falta, suponiendo, vinculada al alcohol o al sexo, el origen de su comportamiento no puede combatirse castigando sus manifestaciones posteriores. Al hacerlo, sólo van a generar un sentimiento de rencor social y de frustración en la búsqueda de objetivos que alimenten la autoestima. Ahora, Néstor de la Torre, una especie de prefecto de las selecciones, blandiendo su catecismo de conducta, se ha erigido como el gran factótum para propinarle una patada a semejante "peligroso violador de la ley" y lanzarlo a los brazos de su club -el Cruz Azul-, en donde por cierto, lo menos que se enseña es decencia y valores éticos. Dar de baja a este muchacho no resuelve nada, ni es educativo para el resto del plantel, ni tampoco genera respeto a las normas internas de la selección. Como es sabido, sólo esgrimir el código penal, en este caso el presunto reglamento de selecciones, no motiva solidaridad y fidelidad a las conductas. Al contrario, reproduce miedos y terror. Al parecer, es el supuesto antídoto que se quiere esparcir con esta medida ejemplar. Sin embargo, la expulsión de Galván es sólo una cortina de humo y un concurso de hipocresías. Veamos si no, y empecemos por los que deberían de poner el ejemplo: recientemente, Decio de María, alto funcionario de la FMF, cometió una falta al asumir una actitud prepotente y de confrontación con las autoridades del futbol norteamericano, faltándole el respeto al público asistente. No pasó nada y dicen que pagó una multa. Es decir, el dinero como sinónimo de impunidad. El auxiliar técnico de la Selección mayor, Francisco Ramírez, agredió físicamente a un jugador de la selección norteamericana, y hasta donde se sabe, quizá le dieron un jalón de orejas, pero no más; Rafael Márquez, el magnífico jugador del Barcelona, se ha hecho expulsar reiteradamente, poniendo en riesgo los resultados del seleccionado nacional. Pero ninguna sanción fue aplicada; al contrario, se le apapacha y se le añora; y por si algo faltara, Javier Aguirre, técnico de la Selección, agredió a un jugador del equipo rival, se disculpó, se apenó y sigue tan campante, cobrando. Lo anterior es sólo una pequeña muestra de la doble moral que circula por la FMF. Ojalá corrigieran el terrible daño que le pueden hacer a este jovencito de notables facultades técnicas. En tanto, ¡que se quiten la máscara de personajes angelicales, que no les queda! Algo más.- Dicen que el poder marea a los inteligentes y enloquece a los mediocres. Véase al "motivador" Jesús Ramírez, comportarse en la banca americanista como un verdadero troglodita. Claro, él no tiene la culpa. pedropenaloza@yahoo.com |
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