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Opinión / Columna
En los años de mi niñez, y ahora que me siento un maduro joven, nunca creí llegar a ver la triste situación por la que pasa el Guadalajara. Es más, ni aun con las torpezas con que ha sido manejado durante los últimos años, me imaginé que se pudiera acabar a un equipo con tanta y tan grande historia en tan poco tiempo. Es un hecho que cada día que pasa, quienes manejan a las Chivas han estado acabando con el extraordinario trabajo de aquellos "mecenas" que le dieron vida, colores y sentido al Club Guadalajara, como Everaert, Calixto Gas, los Orozco, el "Tata" Espinoza y muchísimos más de la época romántica (1906 a 1943), quienes les legaron sus principios y su esfuerzo, tanto físico como económico. Se trata de aquellos directivos (de verdad, no como los de ahora) que tomaron la estafeta y le entraron al profesionalismo con el enorme esfuerzo de conseguir los 10 mil pesos que costó la inscripción para pertenecer a la primera división profesional (1943), así como competir con un equipo de puros mexicanos en contra de los otros conjuntos reforzados con extranjeros. Tenían la mente puesta en la obtención de títulos, titánica labor que fructificó con el advenimiento del mejor equipo que ha habido en el futbol mexicano, el "Campeonísimo Guadalajara", que ganó ocho campeonatos, de los once obtenidos en esta época. De todos ellos se han aprovechado infinidad de vívales para lucrar con el Club Deportivo Guadalajara. Desgraciadamente, varios de los hijos de los hijos de aquellos "mecenas", entre otros, muchos de los socios recientes de aportación (quienes hasta una mínima cooperación que daban la quitaron, antes de convertirse en Judas), a los cuales nunca me he imaginado qué cuentas van a darles a sus abuelos o a sus padres cuando los llamen para esa cuestión. Aunque mucha culpa la tuvieron los "sucios de aportación", al ofrecer el Club Guadalajara a la venta; la forma sucia e ilícita en que se hizo la transición -algunos socios de orgullo y corazón pelearon y continúan haciéndolo- no habla muy bien de quién compro y que es el mismo que sin saber de futbol y con unas uñas sumamente largas, ha estado lucrando más que ningún otro vival con el club, el equipo y todo lo que se pueda comercializar con el nombre de Guadalajara y el de Chivas. ¿Quién les iba a decir a los benefactores de tan grande institución, que un advenedizo cualquiera se aprovecharía de todos los esfuerzos de tantos y de tanto tiempo, a su favor?. ¡Qué barbaridad! Este personaje llamado Jorge Vergara, es la causa principal de la crisis en que hoy en día se encuentra metido el Guadalajara. Cuando se adueñó de la institución, lo que pagó lo recupero de inmediato con los contratos de publicidad que se tenían firmados, al vencimiento de éstos (los contratos), todo lo generado ha ido a dar a las arcas de la empresa Vergara. Misma situación sucedió con la venta del club de Colomos y López Mateos. Sin embargo, no todo queda ahí. Uno de los filones económicos más grandes de los que se ha aprovechado Vergara ha sido la venta de jugadores, aunque él pregone que invierte mucho en la compra de refuerzos, las utilidades han sido mucho mayor por lo primero, que lo invertido por lo segundo. La voracidad de los nuevos "dueños" nunca le permitió al Rebaño aprovechar los extraordinarios jugadores de sus fuerzas básicas, los cuales han sido vendidos paulatinamente; misma situación con los jugadores ya hechos. Todo en beneficio de Vergara, aunque al Guadalajara se lo lleve "pifias". Pero lo que no se vale por ningún motivo es la falta de respeto para todos los integrantes del equipo Guadalajara, llámense técnicos, auxiliares, jugadores y hasta recoge balones, la forma despótica, prepotente, tiránica y vergonzante como son tratados es indebido y no va con los tiempos actuales. Recientemente está el caso del "Venado" Medina. Tampoco se vale que un advenedizo sin conocimientos de futbol, llegue al Guadalajara y ordene alineaciones y la forma de jugar, lo que le quita toda la personalidad al técnico y su "don" de mando. Comentarios: hemerotecadeportiva@hotmail.com |
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