Legión Azteca
Giovanni dos Santos. Foto: Archivo ESTO
1 de agosto de 2009
Gío, ojo con los "Camaleones"
No vaya a ser...
Fernando Schwartz

Gío, eres joven y tienes todo el derecho de llevar tu vida privada como quieras y mantener relaciones con quien ames, pero de cuates te digo que no todo lo que brilla es oro y que no te deslumbres con el medio artístico, del cual muchos de nuestros jugadores han salido utilizados y después maltratados y desechados, sin importarles que tu carrera vaya en ascenso o no.

No tengo el gusto de conocer a Belinda, pero el que te pasee por los foros de Televisa para promover sus "Camaleones" sólo te mostró cómo cambió el color del amor por el de la publicidad.

El que te espere en limusina en el aeropuerto muestra la inmadurez de esta jovencita y la forma como quiere aprovecharse de tu buena onda para buscar enderezar una carrera que se ha ido a pique por sus desplantes y malas conductas, que han circulado por las páginas de Internet.

Gío, yo te aprecio y conozco desde antes que fueras campeón juvenil y sé que eres un tipo noble fuera de la cancha y un jugador que, rescatado por Aguirre, tiene un brillante porvenir en las canchas.

No te dejes seducir por el canto de los "Camaleones" y que tu carrera se vaya a pique otra vez. En este mundo todo se sabe y conocemos perfectamente que cuando te enviaron de Tottenham a Ips-wich, fue porque debido a las visitas de esta joven dejabas de entrenar y descuidabas tu carrera.

Ahora que has vuelto al camino correcto, que has recuperado tu forma, que estás para ser el nuevo ídolo y futuro de la Selección -lo que te recompondrá el camino en Europa- no desvíes tu atención en una circunstancia de la que después te arrepentirás.

Conozco muchos casos como el tuyo en el futbol y sé que es muy difícil no caer ante la seducción y las tentaciones, pero hoy necesitamos al "Camaleón" Gío, que destronca con habilidad y cambia el color del juego, que a un Gío utilizado por una verdadera leona, que a su corta edad ha sabido manipular el mundo y que no ha pegado una últimamente y lo quiere hacer a tus costillas.

Gío, tómalo o déjalo, pero es un consejo de alguien que te aprecia y no te quiere volver a ver caer.