Opinión / Columna
Round 13 
Ernesto Castellanos 
Que se pongan las pilas
ESTO
29 de julio de 2009

  En estos momentos, en los que se lanzan injustos ataques contra el boxeo, por la infortunada muerte del joven peleador Marco Antonio Nazareth, creemos que es el instante en el que toda la gente de este deporte debe de jalar parejo, cerrar filas y defender una actividad sobre la cual se vuelcan críticas de muchos forasteros del pugilismo.

Creemos que también es el momento en el que las comisiones del país se pongan las pilas, y trabajen en las medidas para la prevención de accidentes, tomando el ejemplo de la forma de trabajar de la Comisión líder en ese aspecto, la del Distrito Federal que dirige en su aspecto médico en forma tan acertada el doctor Horacio Ramírez Mercado, el cual tomó en los inicios de la década de los 70 la estafeta dejada por el extinto doctor Gilberto Bolaños Cacho.

Y si queremos ir más allá, tendremos que pedirles a los que dirigen las comisiones del interior del país, que por favor, se preocupen en formar jueces y réferis capaces, porque de repente designan a cada árbitro, que pone a temblar a todos.

Hemos notado que hay muchos errores en las designaciones de los réferis. No sabemos en qué se basan en muchas partes del país para conformar sus cuadros de árbitros, muchos de ellos tan ineptos, que no sólo hacen el ridículo, sino que además ponen en peligro la vida de los mismos boxeadores. Un ejemplo, el sábado pasado en Tepic, subieron al ring a dirigir las peleas preliminares a un señor muy malo, que efectivamente, su trabajo puso en peligro a más de uno de los participantes.

Las comisiones no solo están para aparecer en los actos sociales del boxeo, también deben de ponerse a trabajar para capacitar a jueces y árbitros, ya que en manos de esa gente está la vida de los que suben a cambiar golpes al ensogado. Es lamentable que muchas comisiones solamente están atentas para aparecer ante las cámaras de los fotógrafos y de la televisión, aparecen muy puntuales en las firmas de contratos y conferencias de prensa, pero es nula su atención para foguear réferis de respeto, de calidad.

En el caso del percance de Nazareth, insistiremos en que se trató de un incidente del boxeo, en el que no hay que buscar culpables. Hay gente que no reflexiona en que el pugilismo es un deporte de contacto, en el que un solo golpe puede ser un mensaje de muerte.
 
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