300 años
Perdió México la mitad de su territorio
Alexander Doniphan encabezó la primera intervención a territorio chihuahuense.
> Chihuahua, invadida dos veces por los militares norteamericanos

> En la segunda terminó preso el entonces gobernador Ángel Trías
El Heraldo de Chihuahua
26 de junio de 2009

El Heraldo de Chihuahua

La intervención norteamericana en México fue parte del conflicto territorial que concluyó con la pérdida de la mitad del país y su anexión a los Estados Unidos.

Durante ese periodo la capital chihuahuense sufrió dos invasiones del enemigo que provocó la organización de los ciudadanos para la defensa de la patria y la muerte de cientos de ellos.

El problema comenzó por la decisión de los colonos de Texas por independizarse y desconocer al gobierno mexicano, dicha acción estuvo respaldada por el gobierno norteamericano que los alentó a la sublevación.

El Congreso de los Estados Unidos decretó la guerra contra México el 11 de mayo de 1846 y se emprendieron hostilidades de tipo racista en el estado de Nuevo México para sacrificar a los habitantes oriundos de este país.

El general Ángel Trías era el gobernador de Chihuahua en esa época, y de inmediato ordenó el empadronamiento de todos los jóvenes con 18 años, y aunque por un tiempo tuvo que dejar la gubernatura, al estar de nuevo al mando logró formar grupos militares, juntó armamento y estableció una fábrica de cañones.

Ya con los norteamericanos en el territorio mexicano, el 30 de octubre hizo un llamamiento para la defensa de la patria, sin embargo fue necesario hacer un segundo, dado que la primera batalla que se tuvo en Paso del Norte, el pueblo chihuahuense fue derrotado.

Mientras tanto en la ciudad de Chihuahua se hicieron los preparativos por el ataque del enemigo que para allá se dirigía. Se acordó trasladar los archivos de la capital a otros lugares para evitar que se perdieran en caso del ataque estadounidense.

Sacramento fue el sitio donde ocurrió una cruel batalla antes de que los invasores lograran penetrar en la capital, pero antes ya habían vencido a los mexicanos en otros enfrentamientos.

El ataque sucedió el 28 de febrero de 1847 después de que el capellán oficiara una misa para la bendición de las banderas pertenecientes al batallón y al escuadrón, y más tarde ocurrió la derrota.

Alexander Doniphan, que venía al mando de las tropas norteamericanas, entró a la capital del estado el siguiente dos de marzo, por lo que los poderes del Estado se trasladaron a Ciudad Camargo.

Durante la ocupación de la capital los norteamericanos dispusieron de la existencia de semillas, cortaron árboles de las plazas públicas para usarlos como leña, saquearon los archivos oficiales y profanaron la iglesia parroquial.

Mientras tanto, el gobernador Ángel Trías entregó el mando al vicegobernador Muñoz para irse a la ciudad de México en busca de recursos.

Esta primera invasión norteamericana en la ciudad de Chihuahua concluyó el 15 de mayo de ese mismo año de 1847, sin embargo la ocupación de los estadounidenses se repitió al año siguiente.

Cabe destacar que durante la invasión, el ejército enemigo incursionó en tierras chihuahuenses junto con un amplio grupo de comerciantes que vendieron aquí sus productos de contrabando.

La segunda invasión la comandó el brigadier Sterling Price el siete de marzo de 1848, que traía con él mil 500 soldados.

La acción la tomaron los estadounidenses pese a que ya se había firmado el tratado de Guadalupe Hidalgo que ponía fin a la guerra y al señalamiento ante eso que hizo el gobernador del Estado, Ángel Trías.

El militar norteamericano se negó a dar crédito al tratado, aseguró que no tenía orden de retirarse y continuó en pie de guerra.

El gobernador Trías se marchó a la Villa de Rosales al frente de 400 hombres hasta donde fue perseguido por el enemigo para comenzar un enfrentamiento.

A las siete de la mañana del siguiente (16 de marzo), Sterling Price fijó una hora de plazo para que los mexicanos se rindieran, y como no fue así, comenzó el ataque que en un primer instante hizo rendir a los invasores, quienes desafortunadamente emprendieron de nuevo el asalto y en esta ocasión derrotaron a los defensores. El gobernador y parte de su gente fueron hechos prisioneros de guerra.

Los soldados norteamericanos que resguardaban esta capital cometieron toda clase de abusos: sacaron de la cárcel municipal a criminales sentenciados, acuartelaron parte de sus tropas en la Hacienda de Tabalaopa, desarmaron a la policía urbana, catearon casas con el pretexto de buscar armas -entre ellas la del gobernador-, y cada noche anunciaban el toque de queda a las nueve de la noche con un cañonazo.

Fue hasta el 24 de abril cuando Price puso en libertad a los prisioneros de guerra que tomó en Rosales debido a una orden de su superior, que tenía tomada la ciudad de México, pero fue hasta el 14 de agosto de 1848 cuando se restablecieron los poderes del Estado en esta capital.