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Opinión / Columna
Antes de un cataclismo/ siempre hay una voz de alerta/ que previene del abismo;/ si no se escucha es lo mismo/ que nunca dar con la puerta/.- Viene al caso esta copla por lo que está sucediendo en la charrería capitalina en cuya multitud de lienzos no se paran ni las moscas y no por falta de público, sino porque no están funcionando, pues ni el Púa del Distrito Federal ni la Federación hacen nada por promover el único deporte arte, el espectáculo ciento por ciento mexicano: la charrería... LA tauromaquia que siempre ha ido a la par de la fiesta charra, con altas y bajas vivió su mejor época, la llamada de oro allá a mitad del siglo pasado, cuando el Rancho del Charro estaba en Ejército Nacional y Shiller y la Tapatía en Chapultepec que luego se fue al sur, al igual que el Pedregal surgido de las filas de la Nacional gracias a don Antonio Gil Ortega, su fundador... PERO la Fiesta Brava se está recuperando gracias a la preocupación de empresas y aficionados que la aman; no así la charrería que, salvo la Agrupación Regionales de la Villa , del Dr. Jorge Rivera quien clama por darle auge a nuestras tradiciones, las demás no mueven un dedo por el maravilloso espectáculo charro. Así, aunque se diga falsamente que en la provincia se llenan los lienzos, mientras eso no ocurra en la capital no se podrá cantar victoria. Pero está la puerta abierta/ invitando a ser cruzada,/ la situación es incierta/ mas todavía no cerrada/.- Digo, porque si la Viga en Pantitlán no funciona, el Peñón iguanas ranas y también el Bramadero de Aragón de la Rincón Gallardo; en Azcapotzalco el Hormiguero está inactivo, la Metropolitana que ahora es monarca de la gran capital, por ahí andan al parejo lienzos como los Pirules y la MAC de Naucalpan que antes eran paradigmas del espectáculo. Pero eso sí, los equipos -que no asociaciones- se multiplican cada vez que se convoca a un campeonato estatal que por eso, por no tener auténticas raíces los convocados resultan falsa alarma, una fugaz llamarada sin llegar nunca al incendio... SE podría argüir que no hay público más que para el futbol, pero no es así; lo que no hay son ganas de trabajar para hacer que la gente regrese a los lienzos, porque si desde la cúpula se trabajara para conseguir patrocinios y emprender una campaña publicitaria al respecto, los aficionados a los caballos y fieles a nuestras tradiciones, retornarían a los lienzos que no funcionan por lo caro del espectáculo. Pero ahora con la inclusión oficial de la charrería en los libros de texto, está la puerta abierta para que empresas de alto rango productivo se interesen en patrocinar la fiesta charra... SIN dejar de seguir con el dedo en el mismo renglón, por ahora aquí la dejo de este tamaño no sin antes terminar las coplas de hoy a mi manera: La capital languidece/ con tanto lienzo cerrado,/ si en asociaciones crece/ en lo demás anda errado. Trovó: El Charro Negro |
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