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Opinión / Columna
Siempre es bueno ganar. Nos da confianza, nos levanta el ánimo, nos deja una sonrisa donde antes había pesar. La victoria es dulce, nos consuela, nos ampara, nos da esperanza. Pero hay que tomarla en muy pequeñas dosis, no abusar de sus efectos, ni crear irrealidades. Al contrario, meditar qué se hizo bien para conseguirla, lograrla, y analizar las circunstancias que existieron para que pasara. Siempre es bueno ganar. El Tri lo hizo y empieza con el píe derecho su aventura en busca de la Copa Oro. Pero es apenas un inicio. Falta y falta mucho. No es lo mismo, nunca será lo mismo; ganarle a una España enrachada que a unos juveniles venezolanos. Que les quede claro, jóvenes. |
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