Suplemento
Cada quien su historia
Desde Liverpool, salieron para conquistar el mundo. Foto: Archivo ESTO
ESTO
28 de junio de 2009

ALGO tenían, algo tienen de mágico y misterioso, que atrapaban, y atrapan, a quienes los escuchaban por primera vez, o a quienes apenas los descubren junto con otras cosas de la vida.

Su música viene de lejos en el tiempo y en la distancia. Sin embargo, era, es, nuestra por siempre.

Creo que la primera vez que la escuché fue cerca de la adolescencia, en la secundaria, cuando vi que algunos compañeros se dejaban crecer el pelo y las niñas suspiraban por ellos, por sus pantalones ajustados y por las botas que completaban el atuendo.

"Aaannnna..." me recuerda a una güerita pretendida por muchos y cuya mirada no se detenía casi en nadie.

´That boy´, ´Help´, ´Michelle´, ´Yesterday´, ´I Feel Fine´, ´I Want to Hold Your Hand´, ´Devil in Her Heart Do You Want to Know a Secret´, ´Get Back´, ´Norwegian Wood´, ´When I'm Sixty-Four, Bad Boy´, ´With a Little Help from My Friends´, ´Ain't She Sweet´, ´I'll Follow the Sun´, ´She loves you´, entre muchas, muchísimas canciones más, acompañaron nuestro paso de niños a jóvenes, emocionados cada que uno de los nuevos números aparecían en las estaciones de radio.

Crecimos con ellos, como si fueran nuestros hermanos mayores. Se hicieron hombres, cantaron al amor y al desamor, a la mamá perdida y al niño maravilloso -´Beautiful boy´-cuando John se convirtió en padre. Lo recordé cuando vinieron mis dos pequeños campeones.

Los vimos, sorprendidos, en el vértigo del Sargento Pimienta y de Lucy en el cielo de diamantes. Evolucionaron hasta ser otros, diferentes a los muchachos desmadrosos de los pubs alemanes y británicos.

Se fueron a la India, aprendieron a tocar la cítara y a tocarse el alma. Fueron dioses de salvación en Bangladesh. También le cantaron a sus mujeres, para que nosotros les cantáramos a las nuestras. Se vistieron de blanco pidiendo la paz del mundo; hicieron el amor y no la guerra. Volaron, volamos, hasta el infinito con Imagine.

Luego se cansaron de haber cambiado tanto a una gran parte de la humanidad, de ser más famosos que Jesucristo, como dijeron alguna vez, abriéndose para ellos las puertas del infierno de la reacción.

Se cansaron y un día dijeron algunos de ellos: 'No soy más un Beatle'. Cada uno de nosotros nos negamos a seguirlos en esa ocasión. Si ellos no querían serlo más, no contaban con que la gran tribu que formaron, sí seguirían, siguen, siendo sus criaturas.

Murió John y fue como fenecer un poquito con él. Se fue George y lo mismo. La verdadera Lucy está enferma de lupus. Paul envejece. Ringo parece que no tanto. Todos vamos tras ellos pero sin correr ya tan de prisa, que no hace tanta falta. Simplemente cerramos los ojos y los vemos, tan frescos como la canción que estrenaron apenas ayer. (Víctor Becerril)