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Opinión / Columna
La verdad es que el panameño Carlos "Shangai" Melo se portó como un valiente y con ello borró los malos momentos que su apoderado, Rogelio Espiño, hizo pasar al promotor Fausto Daniel García cuando se le ocurrió pedir que el retador de Édgar Sosa llegara al DF ¡con 20 días de anticipación!, al cambiarse forzadamente la sede del puerto de Veracruz a la ciudad de México. No existe antecedente ni siquiera de algún campeón del mundo que haya pedido arribar con semejante antelación a un combate, con el pretexto de la altitud de la antigua Tenochtitlán. Melo venía como retador opcional y peleó solamente porque la rara postura de su dirigente se produjo "con el tiempo encima"; si no, hubiese sido sustituido. Extraña la reacción del señor Espiño, ya que él es promotor de boxeo y se supone que está bien enterado de las vicisitudes por las que atraviesa todo aquel que se dedica al muchas veces ingrato oficio de montar campeonatos universales. Un reporte del periodista panameño Jorge Isaac Olmos M. comprueba que el último desafiante de Sosa también es un muchacho digno de admiración abajo del ring. Vea usted: Carlos "Shangai" Melo dijo no tener excusas tras la derrota por KO técnico ante el mexicano Édgar Sosa el pasado sábado, en México. La derrota fue la novena para el panameño y fue también la defensa número nueve del campeón mundial minimosca del CMB. "No tengo excusas.. perdí. Me ganó un gran campeón", dijo Melo en declaraciones al programa radial "Entre Cuerdas". "Tenía sed de ser campeón mundial y me fajé de verdad, pero lamentablemente me metió (Sosa) una buena mano y vino la seguidilla de golpes", explicó. Aseguró el peleador panameño que la altura no le hizo efecto. "Nunca me sentí mal por la altura. El nocaut vino porque Sosa es un buen boxeador y supo pegarme bien", finalizó. Entonces vayan desde aquí nuestros aplausos a quien fue digno contendiente por el cinto más valioso de los 48.988 kilogramos, si bien se topó con uno de los monarcas mundiales mexicanos más sólidos y su misión era poco menos que imposible. jlcamarillo@esto.com.mx |
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