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Opinión / Columna
AMIGOS, decía el temerario Antonio Lomelín, figura del toreo, que le tenía temor al viento en tardes que soplaba incontenible. "Te descubre y te pone muchas veces a merced del toro...", solía comentar. Y agregaba: "Es preferible la lluvia que te moja y también al capote dejándolo pesado, aunque lo haga difícil manejarlo". Desde luego prefería "el sol es el ideal, pues te ilumina física y emocionalmente ya que te hace ver con mayor claridad cada momento de la lidia y desenvolverte como más te agrade...". Fue Antonio, hoy desaparecido, un torero primero de valor y luego se fue puliendo artísticamente hasta sacudir a los públicos de entusiasmo con tal combinación. Cubría los tres tercios en los que solía jugarse la vida alegremente atrayendo concurrencias masivas a las plazas. Y no lo mató un toro sino un paro cardiaco y su vivir a toda velocidad, hace ya cinco años. Y la tarde lluviosa del domingo pasado en la Monumental México, el joven coleta tlaxcalteca Sergio Flores ratificó el triunfo de su presentación siete días antes en el mismo escenario bajo la tormenta, acentuando su decisión y aptitudes para ir al toro y torear como le place desdeñando a la vez los inconvenientes de un clima adverso. Cortó una oreja para sumar tres en dos actuaciones y dio una vuelta en su segundo, quinto de la tarde y con algo mejor, la entrega absoluta de un público reducido por la inclemencia del tiempo que a la vez le bautizaba como un sobresaliente intérprete del toreo. Nadie se movía de sus asientos y Sergio no se separaba del astado de San Judas Tadeo, que resultó bravo y de magnífico juego. A medio ruedo se hilvanaban las escenas muy toreras con el toro Mala Pata, nombre que no le iba a un astado de bella imagen y de una embestida clara. Sergio dio una exhibición no sólo de su valor, sino confirmando sus maneras de torero fino y acortando distancias para hacer valer más su temple y mando, hasta redondear una labor que mantuvo al público coreándole con fuerza. Se esperaba y se espera que Flores regrese por tercera vez consecutiva, como se hacía en otros tiempos con los toreros triunfadores para darles toros, y toros en los escenarios afamados de la capital del país como fue El Toreo de la Colonia Condesa y como lo es ahora la Monumental plaza capitalina. No es valedero el decir que no es recomendable repetir reiteradamente a jóvenes toreros de grandes posibilidades, pero la historia de la fiesta nos dice que ya se dieron casos que los que cortaban más orejas en una sola tarde volvían al mismo ruedo cuantas veces fuera necesario. Por lo que hace al encierro hidalguense de San Judas Tadeo, propiedad de D. José Salvador Rojas González, atacó a la caballería y metió la cabeza repetidas veces durante su lidia bajo un clima huraño, por lo que tuvo mucho mérito siendo muy aplaudido en el arrastre Mala Pata. Y el primer espada Alfonso Mateos, bajito de estatura pero grande en sus empeños, hubo petición de oreja en su primero que injustamente le fue negada y ya está anunciado para repetir el próximo domingo, en tanto que Christian Hernández estuvo empeñoso y poco afortunado. Comentarios a flazo@esto.com.mx |
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