Opinión / Columna
Mi Perspectiva 
José Luis Camarillo 
23 de junio de 2009

  Cristóbal "Lacandón" Cruz había perdido dos de sus últimas tres peleas cuando se impuso al sudafricano Thomas Mashaba para cortarle una racha de 10 victorias y obtener el poco reconocido cinto pluma de la IBO. A continuación, conquistó la vacante corona mundial pluma de esa división contra Orlando "Siri" Salido, quien previamente le había ofrecido a Juan Manuel Márquez una de las más duras oposiciones de su carrera al discutirle la correa de la AMB.

El chiapaneco dirigido por Pedro Morán júnior ya pasó la dura prueba que siempre entraña la primera defensa, al ir a Saint Quentin, Francia, a imponerse al recio retador galo Ciryl Thomas.

El "Lacandón", hoy con 32 años, es un ejemplo de perseverancia y de quien se sobrepone a la adversidad -varias veces me llamó desde Tijuana para quejarse de fallos injustos en Estados Unidos, el último contra el dominicano Francisco Lorenzo-, y de que un muy modesto palmarés no es indicativo de pequeñez. Cruz arribó a su cita titular por la diadema de la FIB con cuatro humillaciones en sus últimos siete combates.

La necesidad extrema siempre será el equivalente al "gas avión" y en el orgullo de Chiapas lo hizo despegar hacia el infinito, con la mente puesta en dar una mejor vida a su esposa, Rosaura Chacón Ramírez, y a sus hijos Luis Ricardo, de 13 años; Cristian de Jesús, de 12, y Elizadanary, de cuatro abriles.

Pipino Cuevas es otro paradigma del peleador con marca insignificante que obtiene una corona universal.

El noqueador hidalguense fue derrotado en tres de sus primeras seis salidas profesionales al cuadrilátero. Llegó con números de 15-6 y un revés en su último pleito a su desafío con el boricua Ángel Espada, al que hizo talco en dos episodios para dar paso a uno de los reinados más largos -poco más de cuatro años- por parte de un mexicano como fue desde el trono welter de la Asociación Mundial de Boxeo.

Irónicamente, los cinco vencedores de Pipino en sus 12 primeros pleitos de paga: Eleazar Delgado, Memo Cruz, Juan Pablo Oropeza, Mario Román y Al Castro terminaron con historiales de poca relevancia.

Los casos del "Lacandón" y Pipino son luces de alerta para cualquier campeón del mundo.

jlcamarillo@esto.com.mx
 
Columnas anteriores
Cartones
Columnas