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Opinión / Columna
Un auténtico mar de reporteros con cámaras, micrófonos, grabadoras y plumas rebasaron la valla organizada ayer por el CMB y la promotora Boxeo de Gala junto al Monumento a la Independencia, para el pesaje del combate que viene a dar vida a la añeja rivalidad entre México y Panamá. El apoyo combinado del gobierno del Distrito Federal, Grupo Modelo y de Televisa, que llevará las acciones a los hogares mexicanos a partir de las 10:00 pm de hoy, hace posible que Sosa no tenga que ir a Panamá, donde por lógica los combatientes de esa nación aumentan su rendimiento, como pasó cuando el canaleño de pies alados Enrique "Maravilla" Pínder burló durante 12 asaltos al jalisciense Rafael Herrera para arrebatarle de un golpe los cintos de peso gallo del CMB y la AMB. Parece increíble que Sosa haya surgido de un precario gimnasio a los cuatro vientos, en la parte central de la avenida Eduardo Molina, casi frente a la unidad habitacional El Coyol, donde viven los medallistas olímpicos Agustín Zaragoza y Joaquín Rocha. Representantes de las agencias internacionales Reuters, EFE, DPA y AFP, así como ESPN, Fox e incontables cybermedios querían recibir las declaraciones del campeón. Paradójicamente, fue necesaria la caída de un monarca mundial mexicano como Ulises "Archie" Solís para que la cotización de Sosa en la bolsa de valores del pugilismo mundial se disparara. En el momento en que el hawaiano Brian Viloria noqueó al "Archie", en Manila, se perdió el encanto de un eventual choque de monarcas entre Sosa y Solís. El "Archie" venció a Sosa por puntos en seis rounds (Édgar no reconoce ese tropiezo pues considera haber ganado, ya que dice que tumbó una vez a su enemigo y el réferi no le contó) y luego lo superó por decisión mayoritaria en 12 vueltas, lo que hacía lógico un tercer pleito entre ellos para saldar cuentas pendientes, con el extra de que ahora ambos cobrarían muy buenos sueldos. Cuando Carlos Zárate era campeón universal gallo del CMB ganaba sus peleas con cierta facilidad, lo que hacía que sus adversarios parecieran débiles. Ni siquiera después de que destronó a Rodolfo Martínez y apaleó a Alfonso Zamora le dieron el crédito que merecía. Sosa cimenta día con día ese reconocimiento que tarde o temprano le llegará. jlcamarillo@esto.com.mx |
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