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Opinión / Columna
El panameño Enrique "Maravilla" Pínder enloqueció a sus compatriotas al derrotar por decisión en 15 rounds al famoso mexicano Rafael Herrera para arrebatarle los títulos del CMB y la AMB de peso gallo, el 29 de julio de 1972 en el gimnasio Nuevo Panamá. Correspondería a una víctima de Herrera, el "Lacandón" Romeo Anaya, traer de vuelta desde suelo canaleño una de las dos versiones de ese cinturón, el de la AMB, mediante un nocaut en tres episodios contra el relámpago del canal, medio año después. El chiapaneco Anaya demostró que aun cirujanos del cuadrilátero como el "Maravilla" Pínder y su coterráneo Hilario Zapata -triturado con todo y su ciencia por el mexicano Amado "Panterita" Ursúa- se rendían ante el cloroformo Hecho en México. Zapata se le "hizo de humo" en 15 asaltos a Germán Torres cuando éste visitó la nación del canal para disputarle la faja de las 108 libras del CMB, en 1981. Seis meses más tarde, el "Panterita" Ursúa se trasladó a la tierra de Omar Torrijos para hacer la chica en dos rondas contra Hilario, aunque fue "flor de un día" al dejar la faja dos meses después ante Tadashi Tomori, en Japón. Tomori igualmente sería rey efímero al caer ante Zapata en su primera exposición. El tlaxcalteca Valentín "Duende" Martínez debió ser el primer soberano de las 108 libras en la historia del CMB, pero lo descalificaron en 12 giros al argumentar que el gancho al hígado con el que fulminó a Franco Udella fue un golpe a los riñones. Carlos "Shangai" Melo viene con aureola de innoqueable pese a haber actuado en rings de Filipinas, Japón, Venezuela y Argentina. Pero el rugoso filipino Juanito Rubillar se había ido dos veces a los 12 episodios contra el "Travieso" Arce, por el fajín minimosca del CMB, en ambas ocasiones en Tijuana, y ante Édgar Sosa apenas pudo durar siete capítulos, en la Arena México. Melo, de quien Jacques Deschamps advierte que posee un estilo similar al del boricua Iván Calderón, planea usar "movimiento perpetuo" en su desafío contra Sosa; sin embargo, necesitará mucho más que rápidos puños y ágiles desplazamientos para aspirar a vencer a Édgar ante su gente. Un saludo a nuestro asiduo lector Gustavo Pando Galván. jlcamarillo@esto.com.mx |
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