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Opinión / Columna
"Las cadenas de oro son más fuertes que las de hierro". T. Fuller MERCADO DE PIERNAS: REITERACIÓN DE LA ALDEA POR enésima ocasión, los mandarines del futbol mexicano decidieron instalarse plácidamente en Cancún, para ver desfilar a sus "mercancías". Constituido en un bazar de carne humana, el festival de la vergüenza se desarrolló "normalmente". Los pobres futbolistas se convierten en un instrumento de negociación del puñado de directivos y promotores, que se regodean con su pequeño poder. Sin ningún rubor, los administradores de la FMF se visten holgadamente, se emperifollan y así se dispusieron a recibir a sus invitados. Como edecanes serviciales y abyectos, se preocuparon de que todos estuvieran bien atendidos; por supuesto que hablamos de los directivos, los jugadores perdidos y enajenados con su mediocridad y su hambre. La noticia morbosa y hasta de primera plana, es la obtención de "peces gordos", o las transacciones fallidas para que un equipo sea el propietario de un jugador. El esclavismo en el neoliberalismo se convierte en el binomio aplaudido y reconocido. Los jugadores contratados pueden festinar el tener trabajo; sin embargo, no son dueños de su destino. Los directivos deciden a dónde va cada quien, sin tomar en cuenta opiniones importantes de los jugadores. El poder atrabiliario y despótico que ejercen los señores de pantalón largo e ideas cortas es apabullante. Ahora se inicia, con bombos y platillos, la cadena de expectativas, del futuro del próximo torneo mexicano. Nada nuevo, los mismos entrenadores rotando y los mismos jugadores aceptando todo. El viejo anhelo y demanda fundamental de jugadores del pasado, acerca de la necesidad de contar con un organismo gremial que impida el abuso y las humillaciones de que son víctimas los futbolistas, cada día se aleja más. Los jugadores son el ejemplo prototípico del individualismo grosero y egoísta; de poco sirve que vean a su alrededor, su visión es demasiado escasa. ¿QUÉ CARAMBAS ESTÁ HACIENDO LA SELECCIÓN? Las lecciones que ha recibido el equipo mexicano se han ido por la coladera. En lugar de que la Selección hubiese decidido realizar un proceso de homologación físico-atlética, se permitió que los jugadores rompieran filas y se fueran a realizar la pretemporada con sus respectivos equipos, cada quien con sistemas distintos y con cargas de trabajo variadas. ¿No hubiese sido mucho más rentable y productivo, que los seleccionados hicieran la pretemporada con la Selección y después regresarlos a sus equipos? ¿Y una vez que ésta concluyera se pudieran incorporar a sus equipos? Claro, el manejo de la Selección se ha convertido en una disputa entre los agentes que sirven a los patrocinadores y los directivos, que no tienen la menor idea de lo que significa el pre-Mundial. De poco sirvieron los ridículos que se vivieron en El Salvador y en el estadio Azteca. Se apuesta al olvido. Se abusa de la nobleza mexicana. Mientras el próximo rival (Estados Unidos) participa en la Confederaciones, la Selección de México se diluyó; los jugadores regresarán a prepararse al cuarto para la hora. Reiterarán el tamaño de la crisis. Son muchos los patrocinadores y los dineros involucrados, pero nadie puede garantizar que México irá al Mundial. El gigante de la Concacaf tiene los pies de barro. Algo más.- Estimado lector (a) no se puede perder dos películas, muy distintas pero ambas recomendables: "Los secretos del poder" y "Tres monos", esta última, película húngara. Olvídese por un momento de nuestro futbol y de los políticos nacionales. Le hará bien. pedropenaloza@yahoo.com |