Futbol mexicano
La gráfica lo dice todo: aún no podemos cantar victoria. Foto: Érik Estrella/ESTO
11 de junio de 2009
¡Salvaje sufrimiento!
Camino a Sudáfrica
Salvador Aguilera

Ríos, selvas, monos, orangutanes, tigres, serpientes venenosas, arañas, murciélagos, chitas, elefantes, tormentas, arenas movedizas, de todo eso y más se ha encontrado la Selección Mexicana en su camino a Sudáfrica.

Y aunque trataremos de ser optimistas, con todos esos peligros, quién sabe si llegue. El sufrimiento ha sido salvaje. Pero el equipo ahí va, con el cuchillo entre los dientes y con muy pocas provisiones. La confianza se ha perdido en cierta medida, pero poco a poco se ha ido recuperando. Las batallas han sido terribles y uno de los peores enemigos han sido unos hombres que aparecen a veces vestidos de negro y en ocasiones de amarillo, que dicen impartir justicia pero esto parece la ley de la selva.

Con todo y eso, México ahí va, con un salvaje sufrimiento y todavía falta mucho camino por recorrer. Habrá que cruzar montañas, derribar árboles, cortar follaje, cambiar el cuchillo por un machete, porque seguramente aparecerán tribus armadas a las que será necesario vencer y despojar de sus armas. Ahora es, a matar o morir.

Rezar se vale, pero pedir clemencia, jamás.

Los mexicanos somos guerreros por naturaleza.

La historia no nos deja mentir.

Ya empezamos este camino y hay que seguir. El Mundial está a un año de distancia, pero la Selección puede llegar antes.

El Azteca es su gran fortaleza y varios enemigos pueden caer en esta gigantesca trampa en la que ya han perdido otras veces.

Los trinitarios perdieron ayer y están prácticamente muertos. Agonizan en esta eliminatoria. Era para goleada, pero tuvieron fortuna y dos heridas bastaron para sentenciar su adiós.

Cuauhtémoc sigue siendo un D10s en este camino y hay que dejarlo ahí, con el gafete de capitán porque lo merece más que todos, incluso que Márquez, quien seguramente volverá contra Estados Unidos.

El Guille provocó la primera gran herida al inicio del partido, después México consintió a los trinitarios, a los que debió fulminar en ese momento y no lo hizo. Los dejaron vivir y respondieron, pero con una lanza que voló a gran altura y velocidad, Óscar Rojas le puso fin a este capítulo más de nuestro largo safari.

¡Que nadie cante victoria!

¡A lo lejos se ve una manada con barras y estrellas que viene justo hacia nosotros!

Se vale pedir ayuda divina.

¡Qué D10s nos ayude!

El safari continúa...

Vienen más emociones.

Y un salvaje sufrimiento.

De eso, estamos más que seguros.

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