|
Opinión / Columna
HASTA LA GAMUZA: Mejor debut no pudo tener el novillero queretano Santiago Fausto al cortar una oreja, la única de la tarde, en la Plaza México y bien pudieron ser dos de no pinchar. Pero más que los trofeos lo que importa es que ya surgió una cara nueva en el plano novilleril y, sobre todo, que dejó ver que en él hay un torero de altos vuelos si mantiene las cualidades y el ritmo que desplegó en el magno escenario, produciendo encomiables comentarios sobre su persona y su forma de interpretar el toreo. Por lo pronto se le vio empaque de torero con personalidad y carisma, además de su valor y su gusto por estar en la cara de los toros. Un carácter férreo que no le impresionó el gran embudo y caminó en el ruedo con paso firme, conociendo los terrenos que pisa, como si estuviera en su casa. Asimismo puso sobre la arena la credencial que los avala como un torero de clase, dueño de temple y arte, que lo llevarán muy lejos de no variar sus procedimientos, sus buenas maneras que le fueron reconocidas. Santiago Fausto es un joven con carácter que está saturado de taurinismo y con sed de aprender. Ha despertado la atención de los aficionados y seguramente el domingo acudieran a ver la novedad en el mundo de tauro. La actuación de Luis Manuel Pérez "El Canelo" no se valoró debidamente, sobre todo su determinación por buscar el triunfo en su segundo enemigo en donde cubrió un sensacional segundo tercio y se jugó la epidermis con la muleta. Se tiró a matar y lo hizo a un tiempo y ese gesto cuenta mucho, pues ahí se juega el todo o nada. Merece que le den otra oportunidad. Y de Manuel González Montoyita su santo le volteó al espalda, pues los novillos más débiles le correspondieron a él; en el primero que fue protestado no le tomaron en cuenta lo que realizó. Y en los dos se fue bajo una capa de silencio. Ahora le deseamos la mejor de las suertes para el domingo, en que tomará la alternativa en Tijuana de manos de Fernando Ochoa y como testigo José Mauricio. Su despedida no correspondió a lo que hizo de novillero en la temporada anterior en que resultó ser el triunfador. Por otro lado hay que inventar algo para que el público acuda a la plaza. La empresa ya bajó los precios de entrada en ambos departamentos entre un cinco y un 20 por ciento. Además la tarde fue propia para un festejo taurino. Un sol brillante y un cielo azul y despejado de nubes. Pero algo se tendrá que hacer. Por lo pronto ya hay una cara nueva en el firmamento. Las espadas no tienen el menor signo de óxido, debido al calor y que no ha llovido. Pensamos que así entrarán en las carnes de los toros como en una barra de mantequilla y se reconozcan como estupendas ESTO... cadas. |