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Opinión / Columna
La pesista Carolina Valencia se proclamó campeona panamericana en Chicago el pasado jueves, en la categoría de los 48 kilogramos, durante su reaparición después de no clasificarse a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Desde entonces, la deportista no cuenta con apoyos oficiales porque no aceptó ser entrenada por el especialista de origen chino y sostenerse con su mentor cubano Joel Román, en Hermosillo, Sonora. Originaria de Chetumal, Quinta Roo, Carolina ya ostentaba una medalla de campeonato mundial juvenil y su desarrollo seguía la misma huella de la campeona olímpica Soraya Jiménez. Ella fue la única en ganar oro en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro dentro de su deporte y todo hacía suponer que estaría en China, no sólo en su primera participación, sino en la pelea por la gloria olímpica. Desde que no siguió el mandato de los especialistas de CIMA y sostenerse contra las injusticias de la Federación Mexicana de Halterofilia le han puesto piedras en el camino siempre que les sea posible. Carolina ha salido adelante gracias a sus resultados y con una resistencia tan estoica que no ha dejado el deporte. En Chicago, Carolina ganó tres medallas de oro y estableció un récord continental, resultado que era necesario para que contemplaran su reingreso a CIMA no nada más por la beca, pues si es necesaria y justa por su nivel, el apoyo del equipo multidisciplinario y giras de fogueo para poder sobresalir. En cambio, por "error" la inscribieron en el grupo B, donde se concentran las competidoras de menor, mucho menor nivel, con una diferencia de 50 kilogramos de su más cercana perseguidora. Por este factor compitió sola y tuvo la capacidad de hacer sus seis levantamientos hasta alcanzar un total de 180 kilogramos, la que es una nueva marca para la región y la coloca una vez más para los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, medalla que no puede ser desechada así porque sí. Platicamos con ella, la felicitamos y nos comentó que no quiere confrontaciones con los directivos, sólo que valoren su calidad competitiva, aunque dijo que llegar con esos obstáculos se le hizo un poquito difícil, pero que al final se concentró para mejorar en 15 kilogramos la marca que hizo para calificarse al Campeonato Panamericano de Levantamiento de Pesas. Carolina, antes de viajar platicó con el metodólogo y acordó que después del Panamericano, si ganaba las tres medallas, " iba a ver la posibilidad, como un favor. Realmente no es un favor, me lo estoy ganando gracias a que entreno y tengo resultados para ver si a través de la Conade me pueden devolver una beca que realmente me he ganado con resultados como estos". Una historia que no es ajena en nuestro deporte. ¿Por qué seguirle el juego a directivos nefastos que sólo buscan su beneficio o hacer de los deportistas lo que les plazca? Carolina Valencia no es de aquellas personas que se dejan mangonear y por eso cuenta con el apoyo de sus padres y su entidad, sin embargo ya tuvo su primer revés hace un año al no ir a Beijing, pese a sus méritos como una atleta de alto rendimiento. Comentarios: hreyes@oem.com.mx |