Opinión / Columna
ESTO y algo más... 
Pedro Peñaloza 
5 de junio de 2009

  "El secreto de la existencia humana está no sólo en vivir, sino también en saber para qué se vive".

F. Dostoiewsky

MÉXICO, UN DÍA DESPUÉS EL SALVADOR

EL próximo domingo se publicarán sendos editoriales en torno al triunfo o a la derrota del equipo mexicano, frente a la "poderosísima" escuadra salvadoreña.

Unos dirán (si hay triunfo) que tenemos al equipo más poderoso de la región, y que además la llegada de Aguirre nos coloca directamente para "grandes cosas". En otro escenario (en caso de que haya derrota), los insultos y descalificaciones no se harán esperar. Se dirá que los directivos de la FMF son inútiles e ignorantes. Así construimos la realidad futbolística mexicana.

Más bien lo que habría que analizar, con pasión, pero con argumentos, es el porqué estamos en el cuarto lugar de la eliminatoria; y a partir de ahí desplegar los elementos convenientes y propicios para ubicar el contexto global e integral de nuestra mediocridad.

Nuestras limitaciones estructurales son tan evidentes y grotescas, que es necesario desplegar un conjunto de medidas publicitarias y políticas, para estimular al plantel mexicano. Hasta el ciudadano presidente Calderón, con la complejidad de problemas que tiene el país, se presentó a "motivar" a los muchachos.

No perdamos de vista que la cita de mañana no es frente a los poderosos equipos de Sudamérica o las maquinarias europeas. No, el rival es la selección de un país centroamericano, que ni de lejos maneja los recursos económicos que están involucrados en el futbol azteca. Sí, el salario de un puñado de los jugadores mexicanos, podría resolver muchas carencias del futbol de la región.

Nuestro futbol vive atrapado entre la Concacaf y la Conmebol. Tenemos jugadores que ganan millones de dólares y que practican un futbol aburrido y rutinario; se explota la nostalgia de nuestros compatriotas en Estados Unidos con encuentros "moleros" a cambio de mucho dinero, recursos que van a las arcas de una asociación civil, llamada FMF, que resulta incapaz de convertir al futbol en un vehículo de convivencia social y de cohesión comunitaria.

Se sigue vendiendo la ilusión de que podemos ser campeones del mundo, pero no invertimos en la formación de jugadores; se insiste en que realicemos un futbol competitivo, y para ello contamos con descriptores-cronistas, que ensalzan una calidad que sólo es alimentada por la sed de ganancia de los patrocinadores. Es un futbol dirigido por la misma mafia de entrenadores individualistas e incapaces de permitir que ingresen nuevos valores. Balompié cercenado por los intereses asociados de directivos-promotores y televisoras, cuya función central es reproducir y amplificar la mediocridad dominical.

Frente a esta realidad incontestable, improvisamos entrenadores para las selecciones menores. Simples recomendados de los grupos de la mafia que son habilitados para "preparar" a jovencitos ilusionados, que después serán comercializados o expulsados del negocio, según convenga a los pequeños alfiles que deciden quién es "bueno" y quién es "malo". El ciclo de duración de los técnicos dependerá del humor y de la correlación de fuerzas en la FMF. Nada de largo plazo y menos planificación a 20 años, por ejemplo.

En fin, todo el país estará atento mañana. Un grupo de jugadores definirá el estado de ánimo de un pueblo aprisionado por el desempleo, la inseguridad y la incapacidad del grupo gobernante. Sólo por eso, México debería ganar.

Algo más.- Como era de esperarse, ahora todos son Pumas. Vengan los goyas, saquemos los recuerdos universitarios, vistámonos de los colores universitarios y festinemos a la UNAM. No importa que Mahbub, presidente del equipo, se porte como un patán; tampoco importa que la estructura de las fuerzas básicas de Pumas siga en manos de una depredadora mafia. Igual de intrascendente es que Ferreti represente los antivalores universitarios (machismo, discriminación, falta de respeto, etcétera). Nada importa, el triunfo ciega y embrutece. El mañana empezó ayer.

pedropenaloza@yahoo.com
 
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